21 nov. 2009

SIN FOTO

Cómo podríamos definir a este bejarano sin que nos enjuicien como pelotas. Aun a riesgo de ello lo voy a intentar:

Articulista excepcional de “Béjar en Madrid”, que con sus artículos nos revela el pasado y la trascendencia histórica de nuestra ciudad, eso sí, documentándose y siempre ciñéndose a la realidad en sus investigaciones.

Incurrió hace años en un vicio, que no es otro que el de custodiar el legado de nuestros antepasados: ese manipular, tocar, manosear esos documentos, algunos con cientos de años, quizá con la esperanza de que al tocarlos él mismo se impregne de la nostalgia de aquellos periodos pretéritos. Es decir coleccionista de temas bejaranos y salmantinos. Aunque peina canas, todavía conserva la ilusión del niño que intenta completar su álbum de cromos. Álbum que jamás se acaba, da lo mismo un envoltorio de chocolate que una factura, que una postal, todo vale, todo va a esa efémera. Disfruta mostrando su abundante compilación y mientras, está pendiente, buscando la expresión de asombro que (aunque trates de disimular), pones al percatarte de estas pequeñas cosas de la gran historia bejarana. Disfrutas tú también del atolondramiento que produce tanta nostalgia.

Diversas han sido las donaciones que este coleccionista bejarano ha hecho a los distintos museos e instituciones de la ciudad. Únicamente con el fin de que los bejaranos puedan disfrutar y regocijarse de estos tesoros, que el tiempo ha dado valor, un valor sentimental, de añoranza; la remembranza que nos transfiere el pasado, valor para aquellos que quieran estudiar los modos y costumbres de nuestros antepasados que, además de ser imposibles de conseguir, alcanzan un indefinido valor mercantil.

La mayoría de ellos no se encuentran al público, para enojo de todos los que sabemos de su existencia. Olvidados quizá en alguna caja fuerte municipal que nadie sabe quién tiene la llave o quizá en el arca del olvido. Quién sabe si en algún despacho cerrado impidiendo el disfrute a los verdaderos propietarios de ese legado, los bejaranos pues con este fin se entregaron.

Al museo Taurino una fotografía original de Julián Casas “El Salamanquino”.

Al museo Judío, escrito en hebreo El libro del Éxodo. (La torá). Expuesto en dicho museo.

Al museo Sacro El libro de Colecturía de misas de la iglesia de San Juan Bautista de Béjar del año 1599. Libro que no está expuesto en ningún sitio además de ignorarse su paradero.

Al museo Textil dos Órdenes de trabajo, la nº 36 del año 1685 y la nº 49 del año 1686.

Al museo de la escuela de ingenieros el primer ensayo de tejidos realizado en la escuela de ingeniería textil, que creo que no está expuesto al público, pero sí lo disfruta el Sr. Director ya que decora su despacho.

Por supuesto escribo sobre JAM BÉJAR

1 comentario:

  1. gracias por compartir las imágenes de tu colección y por los artículos de investigación de Béjar en Madrid.

    ResponderEliminar