INICIOS DEL TELÉFONO EN BÉJAR
A finales de abril de 1895 queda terminada la instalación de la red telefónica en la capital de Salamanca.
El periódico bejarano La Victoria, en 1897, publica una utopía para la época relacionada con el teléfono y los serenos:
Ya nos figuramos nosotros al vigilante nocturno, vulgo sereno, guarnecido de las inclemencias atmosféricas, con su cargo de reloj viviente, facilitando al curioso y desvelado, por teléfono, la hora, el estado del tiempo y grados de seguridad disfrutable en el momento histórico de la pregunta.
El mismo periódico, en 1898, realiza una advertencia a los muchachos:
Las cometas entretienen no poco a los muchachos, pero muchas veces termina la diversión en llanto por agarrarse la cola a los árboles, alambres de telégrafos o teléfonos, etc.
La primera reseña localizada relacionada con la telefonía en Béjar se refiere a la instalación de los postes del tendido telefónico. Un informe de la empresa electricista Hernández-Anaya-Petit es presentado en la sesión municipal del 1º de septiembre de 1898, en él se expone que los postes por ella colocados para la instalación de los hilos de teléfonos tienen la altura suficiente.
En agosto de 1899, se anuncia en La Victoria la llegada a Béjar de un vendedor de teléfonos.
Procedente de Valladolid, donde se haya establecido, en la calle de Teresa Gil, núm.5, ha llegado a esta ciudad D. Melitón Celis, óptico-electricista, con un variado surtido en aparatos e instrumentos de óptica y cirugía, timbres eléctricos, teléfonos, pararrayos y otros objetos propios del ramo a que se dedica.
Las personas que quieran hacerle compras o utilizar sus servicios pueden dirigirse al Hotel España de D. Venancio Rodríguez, donde se hospeda, permaneciendo en Béjar un corto número de días.
El invierno de 1899 se inicia con frecuentes tormentas de fuertes descargas eléctricas. Ante tal adversidad, la prensa bejarana publica un llamamiento dirigido a los señores profesores de física de la localidad, como también a otras personas competentes, para que den razonada respuesta para el conocimiento y tranquilidad del público. En la apelación plantea: sí tantos cables, tantos aparatos y hasta tantos pararrayos que se encuentran colocados por todas partes por las empresas de luz eléctrica y los aparatos que tienen máquinas productoras de electricidad o teléfonos, son perjudiciales o beneficiosos por la atracción que ejercen en caso de tempestad.
No hay constancia de que el requerimiento tuviera respuesta, eso sí, continuaron las tormentas y no resultaron proporcionales al aumento tan considerable de tendidos eléctricos y telefónicos que existen en la actualidad.
Un comunicado del Gobierno Civil de Salamanca referente a la solicitud de Venancio Rodríguez para tender una línea telefónica desde su fonda hasta el Casino de Béjar, pasando por la calle Colón, se delibera en sesión municipal en 1899. La solicitud se expone al conocimiento del público para posibles reclamaciones.
En la Escuela Superior de Industrias de Béjar, en 1911, se efectúan ensayos de telefonía sin hilos. El periódico La Victoria nos comenta el experimento:
En este nuestro centro de enseñanza se verificaron experiencias con un teléfono sin hilos, adquirido recientemente. Colocada una de las estaciones en el gabinete de Física y otra en la Dirección, la voz pasó a través de varias paredes intermedias sin conductor visible alguno y solo a merced, según los actuales conocimientos en la materia, de las ondas llamadas hercianas.
El teléfono sin hilos, que ha adquirido la Escuela de Industrias, es el modelo más completo que hasta ahora ha sido construido. Consta de dos estaciones para la comunicación recíproca, es decir, que desde cada estación se puede trasmitir o recibir la voz, la música, etc.
En cada estación se encuentran montados, sobre una caja de madera, el trasmisor y el receptor. En el interior de la caja hay botellas de Leyden, las bobinas de reacción y el interruptor principal, que es automático. Como la caja de madera se puede abrir, los aparatos son, por lo tanto, accesibles y se pueden observar fácilmente las conexiones, lo cual es muy conveniente para la enseñanza.
Para el funcionamiento del teléfono se necesita corriente continua de 220 voltios y para conseguirlo se acoplaron en serie las dos dinamos que posee la Escuela…
El alcalde de Béjar, señor Cerrudo, en 1913 realiza una petición al Jefe de la Estación interurbana de Teléfonos de Salamanca para que en Béjar se instale el teléfono interurbano como el existente en dicha capital. La respuesta del Jefe de la Estación es afirmativa siempre que el Ayuntamiento facilite el local y la luz para las oficinas. Respuesta que no debe de ser satisfactoria para las instituciones bejaranas porque seguirán realizando la propuesta.
En 1913 una empresa instaladora de la red telefónica propone un servicio de teléfono en el Ayuntamiento. El alcalde, en sesión municipal, plantea que a su juicio debe abonarse por tres teléfonos: uno en la Casa Consistorial, otro en el Hospital y un tercero en el fielato de La Corredera. El importe sería de seis pesetas mensuales, ofreciendo la empresa telefónica una rebaja de un cuarenta por ciento en el de la Casa Consistorial.
El concejal, señor González Clemente, se opone por razones de economía y opina que lo más conveniente a la Corporación es evitar gastos y esto es un lujo y que se debe considerar la deuda que se tiene con la Diputación.
En sesión posterior se acuerda instalar un teléfono en la Casa Consistorial, por ocho votos contra tres, los de Valle, Cascón y González Clemente.
En el mismo año se instala una línea de teléfono en el Casino de Obreros.
Jerónimo Gómez-Rodulfo López, presidente de la Cámara Oficial de Comercio e Industria, en 1915, se dirige a la Compañía de Teléfonos para volver a proponer la instalación del teléfono interurbano.
En 1915 se concede a nuestra Ciudad la instalación de un Centro Telefónico urbano.
El Director General de Correos contesta a nuestro diputado a Cortes, Cipriano Rodríguez Arias, respecto a la instalación del referido Centro Telefónico. Le informa que tenga la seguridad de que tan pronto cese la crisis de escasez de materiales que se sufre en esos momentos, procurará destinar a él todo el material que pueda.
El local donde está instalado el teléfono público no es el propicio pues el ruido que producen las niñas que asisten a la escuela municipal instalada en el piso inmediato superior al local dificulta el buen funcionamiento del servicio. La notificación del Jefe de Telégrafos referente al problema se delibera en un pleno municipal celebrado en 1916 donde se acuerda el cambio de ubicación de la escuela.
Una ampliación de la red telefónica se realiza en mayo de 1917. La notificación se publica en diversos periódicos de las poblaciones que concierne, entre ellos, El Eco del Tormes de El Barco de Ávila:
Desde el lunes 21 del actual queda autorizada la estación telegráfica de Béjar para celebrar conferencias con las estaciones de la provincia y limítrofes que presten este servicio y a los cuales alcance su radio de acción.
Las más importantes de referidas estaciones son: Salamanca, Alba de Tormes, Sequeros, Fuentes de Béjar, Piedrahita, Barco de Ávila y Becedas.
La conexión con Fuentes de Béjar es importante porque con ella queda establecido el servicio telefónico directo con todas las estaciones telefónicas existentes en la provincia de Salamanca.
Se pretende ampliar la red telefónica en la provincia, para ello, la Diputación Provincial solicita al Ayuntamiento bejarano que informe a los diferentes ayuntamientos de su partido judicial de la propuesta. En octubre de 1917 se celebra en el Ayuntamiento una reunión a la que asiste el alcalde de Béjar y veintiún representantes de otros tantos ayuntamientos del partido para tratar de la instalación del teléfono en sus respectivas localidades. Acuerdan que deben de conocer los requisitos que son necesarios y en particular el gasto que la instalación puede ocasionar, quedando autorizado el alcalde de Béjar de recabar información de la Diputación para poder decidir en una reunión próxima.
La comunicación directa del servicio telefónico, aunque se ha ampliado a las estaciones telefónicas de la provincia, es necesaria que también se pueda realizar con la importante colonia de bejaranos que viven en Madrid, también por ser éste un centro obligado de negocios, de consultas médicas, etc. Para poder conseguir esta importante ampliación, en julio de 1918, se pide unión a los bejaranos para aunar esfuerzos.
En agosto se establece la estación telefónica en Candelario y en diciembre, la Diputación de Salamanca se encarga de la instalación de la red telefónica entre Guijuelo y Béjar y entre Béjar y Sequeros.
Para ultimar detalles para la instalación del Centro Telefónico urbano, en marzo de 1919, viaja a Béjar el funcionario de Telégrafos, Ramiro Martínez.
El Jefe de la Estación Telegráfica, Alejandro Bella, comunica la llegada del Oficial comisionado por la Dirección General del Cuerpo de Telefonía, Ramiro Martínez, e informa a las personas que deseen abonarse al servicio telefónico deben efectuarlo dentro del plazo improrrogable de diez días e indicar el domicilio y sitio donde quieren que se instale el equipo telefónico.
El alcalde publica un bando requiriendo la colaboración del vecindario para consentir la colocación en las fachadas de los puntos de apoyo para los hilos telefónicos y para que faciliten el paso de cables aéreos por las fincas particulares.
El tendido de la red telefónica se comienza a instalar en 1919. Para no demorar el establecimiento del servicio se realiza con hilo de cobre sin revestimiento al no poder disponer del cable adecuado.
En agosto de ese año se inician las obras de construcción del Centro Telefónico en El Murallón. Son dirigidas por el Jefe de la línea de Telégrafos de Valladolid, Emilio Navos, comisionado por la Dirección General del Cuerpo. También la Central de Telégrafos se instala en el mismo edificio.
Luis Izard construye la torre metálica que se instalará en la cubierta del nuevo edificio.
Una vez realizado los montajes de la central y de la torre, se inicia la instalación de los equipos en los domicilios de los abonados.
Para la realización de este importante servicio hay que agradecer las gestiones de los funcionarios Bella y Parra y del Jefe del Cuerpo, Ramiro Martínez.
Las crónicas nos dan detalles de sus instalaciones:
Se entra por un ancho pasillo, al final se encuentra una cabina para las conferencias telefónicas. El teléfono urbano se maneja desde un rico y artístico mueble con dos magníficos cuadros de distribución, que se maneja con la mayor facilidad y rapidez, pudiendo dar servicio a doscientos abonados; resulta en su conjunto una obra de arte y una maravilla de la mecánica.
La torre metálica situada en el tejado del edificio dispone de un servicio de correderas que permiten facilitar con suma facilidad el número de aisladores para colocación de hilos. Están instalados más de cincuenta hilos para los abonados de la zona Este de la ciudad y otros cincuenta para la parte Sur.
Los equipos instalados se encuentran entre los mejores de España.
Por no haber material suficiente, sólo se pueden instalar setenta y nueve de los ciento cincuenta teléfonos solicitados.
También durante 1919, la Cámara Oficial de Comercio e Industria solicita la instalación de un teléfono urbano para la estación del ferrocarril. La Cámara abre una suscripción entre sus socios para cubrir los gastos que se ocasionen.
En diciembre, la Dirección General de Correos y Telégrafos nombra a la joven Ángela Parra Sánchez para prestar el servicio del teléfono urbano.
El domingo 1 de febrero de 1920 se inaugura el Centro Telefónico urbano en Béjar.
La prensa de la época nos relata el acto de la inauguración.
Asisten las autoridades locales, representantes de varias entidades; el jefe de línea, señor Novoa, directivo de la empresa instaladora; don Agustín Iniesta, jefe de sección de Salamanca; junto a particulares invitados y prensa. El señor cura regente de la parroquia de El Salvador, don José María Nieto, en representación del señor arcipreste don José María Santamera, que no puede asistir por encontrarse enfermo, bendice el cuadro de distribución de la central y pronuncia un breve discurso. Le precede en la palabra el jefe de la estación telegráfica, don Alejandro Bella y García.
Durante el evento se manifiesta la voluntad de instalar un hilo directo que permita conectar en Salamanca con la red interurbana y así poder celebrar conferencias telefónicas con Madrid.
Las autoridades e invitados celebran la llegada del teléfono a Béjar con un banquete en el Hotel España, a su término, visitan El Castañar y Candelario. En esta población son recibidos por su corporación municipal que les agasajan con dulces, habanos y bebidas; los representantes de los respectivos pueblos brindan por la unión verdadera y la eterna fraternidad entre Béjar y Candelario.
El jefe de estación de esta oficina, señor Bella, expresó su agradecimiento a cuantos habían asistido al solemne acto, y rogó al Jefe de Sección de Salamanca, expusiera ante la Dirección General los deseos del Cuerpo de Telégrafos para que sean restituidos a sus puestos los compañeros que fueron expulsados el año pasado.
Alejandro Bella, Jefe de Telégrafos, se encarga de la jefatura de Teléfonos. Además trabajan los oficiales del Cuerpo de Telégrafos, los hermanos Ángela y Tomás Parra y el celador de teléfonos, Severiano Martín Vicente, que también se encarga de la torre de distribución. Quien maneja las clavijas estableciendo la comunicación entre los abonados es la señorita Ángela Parra.
El servicio se inicia con setenta y nueve abonados y se celebran unas ochenta conferencias mensuales.
LOS PRIMEROS ABONADOS
En 1920, cuando se realiza el Centro Telefónico urbano, sólo se puede instalar el teléfono a setenta y nueve abonados.
En la siguiente relación algunos de los números telefónicos aparecen con varios titulares porque con en el transcurso de los años se adjudican a otros nuevos abonados, dejando de pertenecer el número telefónico al titular anterior.
1 - M. Alonso Peñarandés, almacén de pescados frescos, escabeches y conservas
A. Collantes Hernández. Calle de los Curas, 15
2 - Joaquín Castellano Yuste, camiones de transporte. Calle de Merinas, 6
3 - Francisco Núñez, materiales de construcción. Carretera de la Estación, 2
4 - Antonio Sánchez Romero
Pescadería Coruñesa. Calle Mayor de Pardiñas, 17
5 - Francisco Gómez Rodulfo S.A., fábrica de hilados y tejidos. Calle Mayor de Pardiñas, 56
6 - José Marcos Martín, automóviles de alquiler
F. A. Velasco Sánchez. Calle del Pino, 2
7 - Viuda de don Manuel Anaya
M. Hernández Agero Rodríguez. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 3
8 - Higinio Cascón Núñez, fábrica de paños. Calle de Colón, 21
9 - Apolinar Fraile, ferretería. Calle Mayor de Reinoso, 4
10 - H. Herreros Montero, tejidos. Ronda de Navarra, 22
11 - Vda. de Remigio Gosálvez, fábrica de hilados. Carretera de Ciudad Rodrigo
12 - Leoncio Guijo y José Campo
THESA, tejidos e hilados de estambre
13 - Hijo de Luis Izard, talleres de construcciones mecánicas y fundición
Ernesto Izard Muñoz. Mayor de Sánchez Ocaña, 16
14 - Mariano Farrás Faus, manufactura de lana y estambre. Calle de Rodríguez Vidal, 41
Lanas Sta. María
Vda. de M. Gómez Rodolfo. Calle de Rodríguez Vidal, 41
J. M. Sacristán Vidaurreta, odontólogo. Calle Mayor de Reinoso, 20
Mateo Iglesias y Compañía, S.L., almacenes de tejidos
15 - Bar Sol. Plaza de España, 3
Bar Pepe. Plaza de España, 3
16 - Manuel Barrios, hospedaje y comidas, Bar Cubino. Plaza Mayor, 4
17 - E. Cid S. Matas. Calle de Calvo Sotelo, 38
18 - Alejandro M. Cascón, representante oficial de Telefunken
Lorenzo Petit, Eléctrica de Navahonda
La Estambrera Bejarana, lavado y peinado de lanas, Puente de San Albín, s/n
19 - RENFE, estación
20 - Hijo de F. Muñoz, fábrica de tejidos de estambre, Mayor de Sánchez Ocaña
21 - Felipe Gutiérrez Morales, S.A., tintorería y lavado de lanas. El Plantío s/n, Tinte del Duque
Higinio Cascón. Mayor de Sánchez Ocaña, 2
22 - Hotel España. Calle de la Feria, 4
B. Torrens Santos. Calle de José Antonio, 4
23 - Felipe Gutiérrez Morales, S.A., tintorería y lavado de lanas. El Plantío s/n, Tinte del Duque
Manufactura Auxiliar Textil, S. A.
24 - Manuel Gómez González, fontanero
Lino Rodríguez Arias, ferretería. Calle Mayor de Pardiñas, 28
25 - Francisco Gómez Rodulfo, S.A., fábrica de hilados y tejidos. Picozos
26 - Ayuntamiento, secretaría. Calle Mayor de Pardiñas, 63
27 - Casino Obrero. Calle Mayor de Reinoso, 2
28 - García y Cascón, S.A., banca
Banco de Béjar. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 10
29 - Anselmo García Galindo, tejidos y paquetería y alquiler finca Los Ángeles
M. García Téllez, material textil. Plaza de San Juan, 20
30 - Vda. de J. Gómez Rodolfo. Calle Mayor de Pardiñas, 56
31 - Talleres Julio, reparaciones mecánicas
Eugenio Paredero Iglesias. Carretera de la Estación. La alegría de Santa Ana, café restaurant
32 - Francisco Gosálvez Rodríguez, fábrica de paños, domicilio
A. Pérez Galindo. Calle de Colón s/n
33 - Cipriano Rodríguez Arias, fábrica de paños. Navahonda
34 - F. Hortal Martín, Carretera Castañar, 4
35 - Evaristo Martín López, fábrica de paños
Teatro Cervantes
I. Hernández Blázquez, imprenta. Plaza de Calvo Sotelo, 40
Mariano Hernández García, imprenta, librería, Teatro Cervantes, Salón Progreso. Plaza de Calvo Sotelo, 40
36 - José María Calle Jiménez, alquiler de coches. Colonia Castrillón, 12
Industria Luitom
37 - Marisabel, artículos de regalo. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 54
Vda. de Serafín Sánchez, artículos de piel y regalo. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 60
38 - M. Griera Vila, C. Salvador, 17
39 - Manuel González, automóviles y bicicletas de alquiler
M. López López. Paseo de la Merendera, 2
40 - Librería Calvo
Hijo de F. Muñoz, fábrica de tejidos de estambre
41 - Vda. de S. Olleros, almacén de paños
Ángel Izard Muñoz, almacén de paños, Pañerías Béjar. Puerta de Ávila, 16
42 - Antonio Asensio Calzado, abogado. C. Salvador, 40
43 - Apolinar Fraile, ferretería. Calle de Martín Mateos, 62
44 - Vda. de Gregorio Maíllo, almacén de tejidos. Calle de Reinoso, 28. Plaza Mayor
45 - Antonio Sánchez Romero, Agente Comercial Matriculado. Plaza Mayor
Parada taxis. Plaza Mayor
46 - Cipriano Rodríguez Arias, fábrica de paños, despacho. Plazuela de Santa María
47 - Picozos, fábrica de harinas y pasta para sopa, escritorio
Bar Alegría. Calle de Olleros, 8
48 - Gabriel Rodríguez López, fábrica de paños. La Glorieta
49 - Rafael Rodilla Acle, lanas sucias y lavadas. Puerta de Ávila, 15
50 - Joaquín González Hernández, almacén de vinos. Calle del Arco del Monte, 3
51 - Eduardo Miralles, lanas, maquinaria y accesorios para la industria textil. Calle Colón, 80
52 - Hijo de Luis Izard, talleres de construcciones mecánicas y fundición. Calle 28 de Septiembre, 11
Ernesto Izard e Hijos, fábrica de paños. Calle 28 de Septiembre, 11
53 - Francisco Gosálvez Rodríguez, fábrica de paños, despacho. Carretera de Ciudad Rodrigo
Tejidos Comas, artículos para tapicería en algodón y lana. Carretera de Ciudad Rodrigo
54 - José Agero Teixidor. Puerta de Ávila, 17
Valeriano Rodríguez, mercería y juguetería
55 - García y Cascón, S.A., curtidos
José Galindo Zúñiga, fábrica de curtidos y almacén de tripas. Calle de Rodríguez Vidal, 55
56 - FET y de las JONS, jefatura local. Calle de Zúñiga Rodríguez
57 - Picozos. Fábrica de harinas y pasta para sopa, domicilio
F. García Galindo. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 18
58 - Carmen y Ramón Olleros Gregorio, oficina. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 22
Valeriano Rodríguez, mercería y juguetería
59 - Carmen Olleros Gregorio. Calle Mayor de Sánchez Ocaña, 22
60 - A. Galindo Zúñiga. Calle de Calvo Sotelo, 48
61 - Santiago Calzada, almacén de ultramarinos, tostadero de café y fábrica de jabón. La Corredera
Parroquia de El Salvador
62 - M. Alonso Peñarandés, almacén de pescados frescos, escabeches y conservas
Antonio Sánchez Piñel, médico. Calle de Colón. Salvador, s/n
63 - Aniano Alisente, taller de reparación de automóviles, servicio de ómnibus. Mayor de Reinoso, 7
Alejandro Alisente, automóviles de alquiler
Transportes del Mazo
64 - Mariano Cela, fábrica de caramelos. Calle de Olleros, 3
Mariano Cela, fábrica de caramelos. Calle Mayor de Reinoso, 48
65 - Juan Acle, lanas. Puerta de Ávila
Manuel Gómez González, fontanería. Calle Mayor de Pardiñas, 13
66 - R. Sánchez Hernández, médico. Calle de José Antonio Primo de Rivera, 14
67 - Mateo Iglesias, tejidos La Innovación
José Agero Teixidor. Puerta de Ávila, 17
M. Gómez Corrales, tejidos. Calle Mayor de Reinoso, 8
68 - Bienvenido Castro. Maderas para carpintería, ebanistería y tonelería
Textil Selecta. Paseo de la Merendera, 2
69 - Antonio Gosálvez Anaya, agente comercial colegiado
S. Sánchez Rodríguez. Plaza de San Juan, 14
70 - Hijo de Nicolás Campo, fábrica de paños
Luis Días Trias, fábrica de tejidos de estambre
Anselmo Faure Pérez, agente comercial colegiado. Calle del Solano, 26
71 - Vda. de Martín González, fábrica de hilados y tejidos de lana y estambre
Leandro Téllez, fábrica de tejidos
J. Téllez Rivas, fábrica de paños. Calle de don Mariano Zúñiga, 35
72 - Textil Navazo, fábrica de tejidos. El Navazo, s/n
73 - Guardia Civil. Carretera de Salamanca s/n
74 - Rafael Calzada, almacén de tripas. Buenavista
75 - Banco Hispano Americano, oficinas. Calle 28 de Septiembre, 11
76 - G. Bonnail Hernández, lanas. Calle de Zúñiga Rodríguez, 27
77 - Remigio López de la Fuente, reparación de dinamos
Ezequiel Anaya, bazar Anaya
Ayuntamiento, Depósito Aguas. S. Castañar
78 - Hermanos Sánchez y García, constructores de obras. Carretera de Ciudad Rodrigo, 13
79 - Felipe F. Espina, electricidad. Calle Colón, 16
Juan B. Cascón Hernández, fábrica de tejidos de lana
A. Baquedano Sánchez. Calle de Olivillas, 30
… HASTA LA LLEGADA DEL TELÉFONO AUTOMÁTICO
El 1º de febrero de 1920 se inaugura en Béjar el nuevo Centro Telefónico urbano desde donde se puede comunicar directamente con las capitales de Salamanca y Ávila y con algunas de las poblaciones de ambas provincias: Alba de Tormes, El Barco de Ávila, Becedas, Ciudad Rodrigo, Miranda del Castañar, Mogarraz, Piedrahita, Puerto de Tornavacas (casas), San Esteban de la Sierra, San Martín del Castañar, Santa María del Berrocal, Sequeros y Villanueva del Conde.
Un documento interno de la Dirección General informa de la inauguración del Centro:
Con fecha 1º del actual ha sido inaugurado el Centro Telefónico urbano del Estado de Béjar que prestará servicio limitado telefónico de 7 u 8 a 22. Madrid 21 de febrero 1920.
En previsión de la necesidad del servicio, se estima ampliar las instalaciones para poder llegar hasta doscientos el número de abonados.
Gran parte del material para la ampliación, en concreto, el destinado para instalar el teléfono en la estación ferroviaria y en las fábricas de las afueras, llega en marzo de 1921. El material recibido consiste en cable de suspensión y telefónico, aparatos protectores, soportes, etc. Una vez que todo el material esté completo se espera empezar a ejecutar las nuevas instalaciones.
Aunque hay gran escasez de material telefónico en la Dirección General, se ha podido recibir gracias a las peticiones realizadas por el señor Bella, y a la influencia de Ramiro Martínez, Jefe de negociado de la Dirección General y la del Diputado señor Villalobos.
También se piensa tender una línea hasta Candelario para que se puedan celebrar conferencias entre ambas poblaciones.
Se confía que se den por los dueños de las fincas, las mismas facilidades que cuando se realizó la primera instalación.
Las nuevas instalaciones se tienen que retrasar porque el material telefónico recibido se debe de reenviar a Llanes y a Madrid.
En agosto de 1921, se recibe otro envío de material y se puede iniciar el tendido de las nuevas instalaciones.
Se tiende un cable desde la torre de la central hasta el principio de la carretera de El Castañar para sustituir el que pasa por delante del Parque Municipal que produce muchos problemas. Otro se instala hasta la Plaza Mayor evitando cruces con los cables del tendido eléctrico, pues al ser estos muchos, resulta peligrosa la manipulación del telefónico. También se espera colocar líneas hasta el Hospital y a los abonados de la calle Colón.
El alcalde, Antonio Gosálvez, interviene para que algunos de los propietarios de los edificios por donde discurre la línea dejen trabajar a los operarios en sus tejados.
Pero la red telefónica urbana sigue sin conectarse a la red interurbana nacional.
Un alegato a favor de la ampliación de la red telefónica se publica en el periódico republicano El Avance en 1921. Está realizado por un bejarano residente en Vigo.
Es de lamentar que una ciudad fabril como Béjar no disfrute de los adelantos que otros puntos menos importantes están disfrutando. Ahí existe una red telefónica para el servicio urbano que se comunica con Salamanca y otros pueblos de la Provincia.
¿Por qué no gestionar del Gobierno que empalme en Salamanca la red telefónica del Estado con la de la Compañía Peninsular de Teléfonos? No hay duda que nos beneficiaría con esta mejora la industria, comercio y el pueblo en general, al poder comunicarse con los principales puntos de la nación, pudiendo de este modo resolver un asunto o negocio en un momento.
Que es fácil conseguir esto, lo demuestra un caso idéntico que recientemente ha podido observarse aquí en Galicia. Hará próximamente un año que el Estado tendió en Tuy una red telefónica para el servicio urbano y mediante gestiones hechas, consiguieron que el Gobierno obligase a la Compañía Peninsular de Teléfonos a conceder comunicaciones con el resto de España, con tal objeto ya está instalando la correspondiente Central Interurbana, y antes de dos meses quedará, definitivamente, abierto al público servicio tan notablemente beneficioso.
Esto lo consiguió Tuy, y si Béjar no lo consigue, será por la apatía con que acojan esta idea los que puedan hacer realidad.
Permítanme llame la atención al Diputado a Cortes don Filiberto Villalobos, a los provinciales don Francisco Muñoz y don Mateo Rodríguez, al Excelentísimo ayuntamiento, Cámara de Comercio y a todos aquellos que pueden interponer su valioso concurso para implantar servicio de tan grande trascendencia y, al conseguirlo, demostrarán que es verdadero el cariño que sienten hacia su pueblo y grande el interés porque Béjar prospere.
La idea está lanzada. ¿Se realizará? Así confío. Un bejarano.
El jefe de telégrafos, señor Bella, informa a la Cámara de Comercio de la reciente disposición por la que se concede a gran número de poblaciones, algunas más pequeñas que Béjar, el establecimiento por cuenta del Estado, y para explotar por éste, de estaciones telefónicas interurbanas con enlace en la red de dicha Compañía.
Las deliberaciones referentes a la incorporación a la red de la Compañía Peninsular de Teléfonos se recogen en las actas de la sesión de la Cámara celebrada el día 18 de octubre de 1921. Está presidida por Juan Muñoz y asisten los señores Basilio Redondo, Gabriel López, Basilio Salas, Carlos Calvo, Gerardo Téllez, Evaristo Martín, Baltasar Romero y secretario, señor Muñoz:
Por el señor presidente se expuso a la Cámara que por una R. O. inserta en la Gaceta de Madrid del 2 de septiembre último, y de la que se dio lectura en el acto, se concedía a treinta y cinco poblaciones de la península establecer por cuenta de la administración, para explotar por el Estado, estaciones telefónicas interurbanas para enlazar con la red de la Compañía Peninsular, y como entendía dicho señor presidente que esa mejora del servicio telefónico podía pedirse para esta ciudad, lo sometía a la deliberación de la Junta.
Los señores Redondo y Téllez manifestaron, según han podido observar de la lectura de la Real Orden, casi todas las poblaciones a que se concede ese beneficio son de menor vecindario que esta y no cuentan con una industria y comercio tan importante, por lo que fueron de opinión que debe solicitarse una estación de la misma clase.
De igual manera opinaron los señores López, Salas y Calvo, argumentando además que el más beneficiado con este servicio sería el Estado, teniendo en cuenta la infinidad de conferencias que se piden a diario y el extraordinario incremento que ha tomado el teléfono urbano de esta población, que cuenta ya con más de ciento setenta abonados.
La Cámara de Comercio e Industria de Béjar vuelve a solicitar a la Dirección General de Comunicaciones que se enlace nuestra red con la de Salamanca que forma parte de la red de la Compañía Peninsular de Teléfonos
También el diputado por Béjar, Sr. Rodríguez Arias y el señor Villalobos hacen gestiones para que Béjar se pueda conectar con la red de la Compañía Peninsular de Teléfonos.
En junio de 1922 se establece comunicación directa con la ciudad de Ávila. La línea pasa por Becedas, El Barco de Ávila y Piedrahita.
Durante los primeros meses de 1922 se recibe el material destinado para instalar el teléfono en la estación del ferrocarril.
También se tiene que reenviar, en esta ocasión a Las Hurdes con motivo de la visita del rey Alfonso XIII.
Con la llegada del rey Alfonso XIII y su séquito a Béjar, el 24 de junio de 1922, de regreso de su viaje a Las Hurdes, aumenta considerablemente el número de llamadas telefónicas.
Al término del viaje real a Las Hurdes, los equipos telefónicos retornan a Béjar.
En diciembre de 1922 la Cámara de Comercio establece el servicio telefónico en la estación de ferrocarril. Los abonados con este nuevo servicio telefónico se pueden informar de las llegadas de sus mercancías. Además esta prestación es muy útil para conocer las horas de retraso con las que puede llegar el tren y con ello evitar pasarlas en su mal acondicionada sala de espera.
Al frente del servicio telefónico de la estación se encuentra el joven Hipólito Saavedra, hijo del jefe de estación; con posterioridad estará a cargo de Carlos Márquez, Guillermo Gallego y Antolín Hernández.
De nuevo la Cámara Oficial de Comercio e Industria realiza gestiones para poder enlazar con la red interurbana.
En sesión celebrada en diciembre de 1923, se da cuenta a la Cámara del oficio de la jefatura de Teléfonos de Salamanca transcribiendo el de la Dirección General de Comunicaciones que solicita el enlace telefónico con la red interurbana general de España.
La Dirección General resuelve que, como estos enlaces vienen en la práctica subordinados a la capacidad de las líneas que integran la red, ha habido que limitarlos, aconsejándose tan solo en aquellos de reconocida justificación y conveniencia.
La Cámara celebra una nueva reunión donde plantea la resolución de la Dirección General:
La presidencia expuso a la Cámara que, en su opinión, Béjar necesita de ese importante servicio, tanto por ser el principal centro industrial de las dos Castillas, León y Extremadura, y haber fábricas de aquí que tienen sus filiales y despachos en Madrid, Cataluña y otros puntos, cuanto por ser cabeza de una comarca muy laboriosa y con más de veinticinco mil habitantes, y por ello proponía se volviera a insistir sobre la petición expresada.
La Cámara estima muy acertada la opinión del señor presidente y, conforme con su proposición, acuerda dirigir una nueva instancia al señor Director General de Comunicaciones solicitando que se conceda a Béjar enlazar con la Compañía Peninsular de Teléfonos por medio de un circuito telefónico directo a Ávila. Dos años antes, la Cámara de Comercio había solicitado enlazar con dicha Compañía desde Salamanca.
En 1923, Béjar cuenta con ciento veintinueve números telefónicos, más que en el resto de la Provincia.
El encargado accidental de la Estación Telegráfica de Béjar, Tomás Parra, en 1924, comunica que los servicios telefónicos dependen de la recién creada Compañía Telefónica Nacional de España (13).
La Compañía Telefónica Nacional de España, en octubre de 1924, nombra a la señorita Esperanza Montero, Auxiliar Telefonista de la oficina de Béjar y en marzo de 1925, a Ángela Parra Sánchez, Directora del servicio telefónico de Béjar.
La Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar, en 1926, solicita a la Compañía Telefónica Nacional de España que quede sin efecto la reducción de uno de los dos puestos de las telefonistas, argumentando que no podría quedar bien atendido con una sola telefonista ya que ésta tendría a su cargo una jornada diaria de catorce horas, que además de ser fatigosa, es opuesta a la ley que regula el trabajo de la mujer y sus deficiencias redundarían en perjuicio del público.
En mayo se comienza a trabajar para instalar la línea de teléfono entre Salamanca y Madrid. La compañía telefónica tiene previsto que dentro de un año tender una línea directa entre Salamanca y Cáceres pasando por Guijuelo, Béjar y Plasencia.
El Ayuntamiento de Béjar, en 1927, autoriza a la Compañía Telefónica Nacional de España para variar el tendido de la línea interurbana. El nuevo tendido se instala por la calleja de Santa Ana y engancha a la línea que transcurre por la carretera Salamanca-Cáceres.
La Cámara de Comercio, en 1928, se plantea la necesidad de prolongar el tendido telefónico hasta Plasencia para no estar aislado de Extremadura.
En octubre del mismo año, una camioneta de la Compañía Telefónica procedente de Salamanca, con ocho obreros y llena de materiales para el tendido de la línea telefónica de Salamanca a Béjar, choca contra el pretil del puente sobre el Río Frío y caen dos obreros al río; uno de ellos fallece y el otro resulta muy grave.
En Candelario, se inaugura la estación telefónica interurbana en agosto de 1929. Es bendecida por el párroco Felipe García e inaugurada por el administrador de la 1ª zona de teléfonos, Julián García. El alcalde, Juan Vaquero, realiza la primera llamada al Gobernador Civil. Tras el acto, las autoridades e invitados se dirigen procesionalmente a la Iglesia y luego al Ayuntamiento, donde son obsequiados con un delicado lunch.
A finales de 1929 se inaugura la Central Telefónica automática de Salamanca. Al acto asiste el Alcalde, Gobernadores Civil y Militar, Rector de la Universidad, presidentes de entidades oficiales y particulares, prensa local y corresponsales de periódicos de Madrid.
Al inicio del verano de 1930 se publica en la prensa una sugerencia para embellecer el centro de nuestra ciudad. Propone sustituir los postes de La Corredera que no son estéticos.
Según nuestras noticias no queda ya en el campo ni una casa por alquilar, ¿no podía hacer nuestro alcalde alguna gestión cerca de la Dirección de Telégrafos y de la Compañía de Telefónica, para que desaparecieran de la amplia explanada de la Corredera esos postes antiestéticos que tanto la afean, o, por lo menos, que se sustituyeran por columnas de hierro, sencillas y elegantes?
Porque entre los postes telegráficos y telefónicos colocados en las carreteras o en pleno campo y los de la Corredera, no hay diferencia alguna, y nos parece que dentro de la población debieran ser algo estéticos, pues Béjar no es ningún poblacho.
Parece que el artículo no cae en saco roto, pues el alcalde, Francisco Gómez-Rodulfo López, se reúne con el ingeniero de la Compañía Telefónica, señor del Pan; con el jefe de línea de Telégrafos, Luis Ibáñez y con el jefe de la estación telegráfica de Béjar, señor Bella, para tratar el asunto. El señor ingeniero de la Compañía Telefónica promete retirar de La Corredera los postes y construir conducciones subterráneas.
En octubre de ese año comienza el tendido de tubos de plomo por las fachadas de los edificios para la conducción de los cables, de esta manera desaparecen algunos de los palos antiestéticos que tanto afean a la ciudad.
El Gobernador Civil, en 1931, envía un oficio al Ayuntamiento en el que se pide que en el cuartel de la Guardia Civil se instale un aparato telefónico a consta de los presupuestos municipales, pues desde el Ayuntamiento se reconoce dicha necesidad, y en el caso de no ser posible, que corra a cargo de dicho Cuerpo. El capitán asegura que no existe consignación para tal dotación y que el que antes tenía el cuartel era cedido por la Telefónica de esta ciudad.
En marzo del año siguiente, el Ayuntamiento dispone trasladar el teléfono de la dependencia de la Inspección de Vigilancia a la casa cuartel de la Guardia Civil y a los dos años se acuerda instalar un teléfono en el domicilio particular del capitán conforme a su solicitud.
En el verano de 1935, durante una tormenta, una chispa eléctrica produce un incendio y quedan destruidas cuatro casas y dañada la Central Telefónica. La prensa hace referencia al lamentable suceso:
Béjar. Anoche y anteanoche, durante las altas horas de la madrugada, descargaron sobre esta ciudad enormes tormentas seguidas de grandes trombas de agua; muchas casas quedaron inundadas. En la Central de Teléfonos, una chispa produjo un incendio en el cuadro de distribución, quedando cortadas varias comunicaciones urbanas e inutilizando muchos circuitos. La telefonista de servicio, Angelita Parra y su hermana Rosario, utilizaron los extintores, sofocando el siniestro.
En octubre se acuerda celebrar una manifestación pública, que como en años anteriores, se reparte bonos de pan a los pobres y se contribuye para poder pagar las cinco pesetas mensuales que cuesta el teléfono de la Comandancia de Carabineros.
Las primeras peticiones para la instalación del teléfono automático en Béjar se inician en 1939.
La Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar, en el boletín del segundo semestre de 1939, publica la propuesta de Antonio Gosálvez dirigida a la Compañía Telefónica Nacional de España solicitando el cambio del servicio manual por automático, porque en las horas de más trabajo, el personal que maneja la centralita le resulta imposible dar comunicación a todos los que la demandan.
Pero tendrán que pasar tres décadas para la llegada de la automatización del servicio.
En 1971, el alcalde de Béjar, Juan Belén Cela Martín, publica un artículo en Béjar en Madrid, reclamando una línea telefónica para Juan Castellano Castellano, guarda forestal de la finca de la Peña de la Cruz, que con su esfuerzo individual acaba de construir un camino desde Llano Alto a dicho paraje.
A mí me gustaría hacer envío de este artículo al señor presidente de la Compañía Telefónica Nacional de España, y se lo voy a enviar. ¡Claro que sí! A ver si suprime quince segundos de esos “sport” televisivos del señor loco que compra telefónicas, y el importe lo dedica a poner un teléfono a Juanito, que no compra telefónicas, pero se merece un teléfono. Infórmese señor presidente, y ¡ya me dirá!
Por fin, el servicio automático que se había solicitado a la Compañía Telefónica Nacional de España en 1939 y se tenía autorizado en abril de 1961, llega a buen puerto.
A finales de 1971, la junta municipal, ante la próxima automatización de teléfonos, acuerda ponerse en contacto con la Compañía Telefónica Nacional de España para que instalen en Béjar doce cabinas, de las cuales, una lo sea en la Plaza de los Tilos de El Castañar y otra en la plaza principal de Palomares.
El servicio automático (14) de Telefónica en Béjar y sector, en el que se incluye a los abonados de Candelario y Cantagallo, se inaugura el día 19 de diciembre de 1971.
Cuando se inicia el servicio automático existen en Béjar novecientos abonados.
La jornada inaugural comienza a las doce de la mañana con la visita de la estación de radioenlace que se sitúa en el paraje de la Fuente del Lobo. El sistema de telecomunicaciones está constituido por un tronco del que parten un hilo a Candelario y cuatro a Salamanca, una segunda línea de dos hilos a Fuentes de Béjar y una tercera de un sólo hilo a Puerto de Béjar.
Después de visitar la estación, las autoridades se desplazan al nuevo edificio donde están ubicadas las nuevas instalaciones de la central automática, situado en la calle Flamencos, haciendo esquina con la travesía del Collado.
El edificio de nueva construcción ha sido construido en un solar de seiscientos metros cuadrados de terreno rocoso. Tiene tres plantas, la consola de transformadores se encuentra en la planta sótano, en la baja las salas de transmisión, repartidor, baterías, cuadro de fuerza, equipo de aire acondicionado y aseos y en la planta primera la sala de control, ropero y cuarto de servicios. Está prevista la ampliación de una planta para equipos de conmutación.
Junto a Francisco Ferre Ferre, director regional de la Compañía Telefónica, y a Eduardo García, director comercial de la provincia de Salamanca, asiste al acto inaugural el Gobernador Civil, José Navarro; el presidente de la Diputación provincial, Julio Rodríguez y el coronel de Caballería en representación del Gobernador militar, Ángel de Urquijo; también se encuentran las autoridades de Béjar, el alcalde, Pedro Carbajo; el presidente de la Agrupación de Fabricantes, Antonio Olleros; el capitán de la Guardia Civil, Victoriano Villén; el comisario jefe de policía estatal, Leonardo Alfonso, jefes de Telecomunicación y Correos de Béjar y otras destacas autoridades locales. El alcalde de Candelario, Cecilio Herreros, también está presente.
El acto de inauguración oficial es precedido por la bendición del edificio y de sus instalaciones por Valentín Barrado, párroco de Santa María. El director regional, Francisco Ferre, en su discurso destaca el beneficio de estas instalaciones para el beneficio de la industriosa ciudad de Béjar, además de dar datos técnicos, costo de las instalaciones y planes de posibles ampliaciones; a continuación, el Presidente de la Diputación, Julio Rodríguez, felicita a la Compañía Telefónica por esta realización. Para finalizar el acto, el alcalde de Béjar, Pedro Carbajo, tras felicitar a la Compañía por este aguinaldo navideño, resalta la importancia de este servicio para el desarrollo futuro de la Ciudad, equiparándola, en este aspecto, con otras ciudades nacionales.
A continuación se realiza una visita por las instalaciones, ofreciendo a su término un espléndido vino de honor.
El equipo automático urbano es de tipo Pentaconta-1.000, con capacidad de diez mil líneas con posibilidad de alcanzar veinte mil. Se inicia con la instalación de tres mil líneas.
El periódico Béjar en Madrid, de fecha 25 de diciembre de 1971, amplía la noticia:
También se ha construido un radioenlace entre Salamanca y Béjar con capacidad de 960 canales (o transmisiones simultáneas lo que tiene una capacidad ahora casi ilimitada), trabajando en gama de 200 Mc/s. Este radioenlace tiene su terminal en la capital y en Béjar, con la estación repetidora en Veguillas. La de Béjar está en la Fuente del Lobo a unos dos Km. de Béjar población; tiene dos pisos, bajo con sala de fuerza y baterías y alto con sala transmisora, repartidor interurbano y servicios. En la azotea, está la torre, que sustenta la antena del radioenlace con altura de quince metros sobre el nivel del suelo.
Los enlaces obtenidos mediante el radioenlace se prolongan en baja frecuencia por cable de doscientos pares, recientemente instalado, uniendo la estación con la nueva central en la población.
Por este nuevo sistema Béjar tiene acceso directo con Madrid y su red marcando el prefijo 91 y con Valladolid. Posteriormente se prevé la ampliación en 1972 con otras rutas nacionales, de modo que todas las mejoras que vaya poseyendo Salamanca alcancen en el acto a esta nueva central.
El edificio ha costado como unos dieciséis millones de pesetas. La red interurbana de Béjar, cables e instalación como dos millones y medio, diez millones la canalización y red urbana, otros tres millones para la concentración de centrales y nada menos que treinta y seis millones de pesetas para el equipo total de concentración urbana (lo más costoso instalado y como dijo el señor Ferre, había sido además todo de fabricación nacional) luego nueve millones en transmisores y se van cinco millones en el costo de la estación del radioenlace, diez millones en la Veguillas y por último en la parte de radioenlace de Béjar veintitrés millones entre caseta, torretas y antenas, equipos de fuerza de radio, etc. Sumando todas estas partidas la cifra altísima de noventa y nueve millones de pesetas, inversión que es destacable por su potencia.
Hay que resaltar la labor de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar, impulsando y apoyando el desarrollo del telégrafo y del teléfono en nuestra Ciudad.
TARIFAS E IMPUESTOS TELEFÓNICOS
En una sesión municipal celebrada en Béjar en 1910, la Comisión de Hacienda acuerda la imposición de un canon de 25 pesetas anuales a los dueños de los teléfonos. En 1930 la hacienda municipal recauda 550 pesetas anuales por este concepto.
En 1919 cuando se construye el nuevo Centro Telefónico urbano, se anuncia que a los abonados no se le exigirá fianza ni gasto alguno de instalación de aparatos, red, pilas y demás y que por el módico precio de cuatro pesetas mensuales tendrán servicio telefónico completo.
En 1920 se informa que empezará a regir una nueva tarifa de teléfonos urbanos para poblaciones de menos de cincuenta mil habitantes, con un aumento de un cien por cien; este incremento puede motivar que muchos abonados se den de baja.
En el mes de mayo de ese año, la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar, se dirige al Director General de Telégrafos para evitar que la tarifa sufra tal incremento.
La subida de la tarifa telefónica resultará ser de un cuarenta por ciento. Se establece un importe de 0,75 pesetas por los tres primeros minutos, incluido el aviso y de 0,50 por cada tres minutos adicionales.
En 1927 la Compañía Nacional de Teléfonos anuncia un nuevo incremento de un veinte por ciento con el argumento del aumento de horas del servicio que sería permanente desde el 1º de marzo.
En febrero de 1928 la Cámara de Comercio se dirige al Consejo Superior de Comercio pidiendo que haga gestiones para impugnar la subida de la tarifa de teléfonos urbanos que se espera al mes siguiente.
Pasados dos meses se incrementan las tarifas telefónicas produciendo que unos treinta abonados prescindan del servicio. Ante dicha situación, la prensa bejarana se plantea la siguiente reflexión:
Como con la disminución de aparatos instalados, se reduce grandemente el interés y eficacia de las comunicaciones telefónicas, es muy de temer que dicho número aumente, a no ser que la Compañía, dándose en cuenta de los perjuicios que, tanto al servicio, como al público y a sus propios intereses le ocasiona esta medida de la elevación de las tarifas, la rectifique prontamente.
Considerando la evolución de la Compañía, los perjuicios ocasionados por las elevaciones de las tarifas a lo largo de los años no deben de ser perjudiciales.
NOTAS:
13 - La Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) se funda en Madrid el 19 de abril de 1924 con el objeto de unificar las diferentes redes privadas existentes en el País, la demanda telefónica es escasa pues la tasa es de 0,36 teléfonos por cada 100 habitantes.
En 1945, el Estado español adquiere una participación en la empresa del 79,6%. Esa participación se diluye mediante una ampliación de capital en 1967. Su privatización total tiene lugar mediante dos ofertas públicas de acciones en 1995 y 1999.
En los noventa cambia su nombre por Telefónica, S.A. y crea una filial llamada Telefónica de España, que absorbe sus operaciones y actividades en España. Posteriormente adquiere la parte de Telefónica Internacional que no poseía y se fusiona con esta.
En cuanto a su cartera de clientes, en marzo de 2010, el Grupo cuenta en todo el mundo con 273 millones de usuarios. Más de 1,5 millones de accionistas que se reparten 4.563.996.485 acciones ordinarias. El grupo Telefónica cierra el año 2010 con unos beneficios de 10.167 millones de euros.
Teniendo en cuenta todos los sectores de actividad, es una de las cincuenta empresas más grandes del mundo y una de las cien más grandes por ingresos.
14 - En 1926 se inaugura la primera central telefónica automática en San Sebastián, Santander y Madrid y a los dos años en Barcelona, Valencia, Málaga, Sevilla y Bilbao.
JAM-BÉJAR.
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7 ene 2012
6 ene 2012
Inicios del telégrafo eléctrico en Béjar (2/2)

CENTROS DE PREPARACIÓN PARA EL INGRESO EN TELÉGRAFOS
Ante el prestigio que siempre ha gozado la profesión de telegrafista, no pasa mucho tiempo desde que se instala el telégrafo eléctrico en Béjar para que se establezcan en nuestra Ciudad centros para preparar las oposiciones de ingreso al Cuerpo de Telégrafos (8).
Los conocimientos requeridos eran: Gramática castellana, Geografía, Aritmética, Álgebra, Geometría, nociones elementales de Física y Química; lectura, traducción y escritura del francés y de otro idioma a elegir entre el inglés, alemán o italiano.
A finales de 1897, el Jefe de Telégrafos comunica la apertura de una academia para preparar las carreras de Correos y Telégrafos que estará a cargo del Subdirector de Telégrafos, Manuel Rodríguez Gómez y del Oficial, Ramiro Martínez Hernández, encargado de la oficina telegráfica.
En el Colegio Salesiano (9) en 1901, se inician los estudios para el ingreso en Telégrafos. Están dirigidos por Marcelino Cagigal Valdés, director de la Escuela Industrial de Béjar y ex oficial de Telégrafos.
También en 1901, en el colegio de 1ª y 2ª enseñanza Santo Tomás de Aquino, comienzan cursos preparatorios para ingresar en Telégrafos.
Hasta el año 1904 se realizan los cursos que imparte el personal encargado de Correos y Telégrafos.
En 1910 se anuncia en Béjar una academia para el ingreso en el Cuerpo de Telégrafos.
En 1915, Tomás Parra Sánchez, Oficial de Telégrafos, a los cinco años de estar destinado en Béjar, inicia un curso preparatorio para las oposiciones de ingreso a Correos y Telégrafos.
En el mismo año, Pablo Salvador informa en la prensa bejarana que desea pasar el verano en Béjar, donde tantas atenciones le han dispensado siempre. Quiere iniciar lecciones de las siguientes materias: De gramática castellana y francés, especiales para estudiantes de bachillerato, Correos y Telégrafos. De alemán para estudiantes de Medicina e ingeniería que necesiten aprobar dicho idioma en el próximo septiembre. De francés, especial para señoritas, en clase puramente particular, en domicilio. Se anuncia en la prensa bejarana hasta el año 1924.
En 1916, el presbítero Ignacio Parra, imparte clases de diferentes materias en la Academia de Correos y Telégrafos.
En 1917, Luis Caballero Noguerol, licenciado en Ciencias, da clases en una academia para preparar las oposiciones de ingreso a Correos, Telégrafos, Aduanas y Estadística.
La Academia Moderna se anuncia en la prensa bejarana durante los años 1924 y 1925. Prepara para Bachillerato, Magisterio, Correos y Telégrafos, Academias Militares, Prisiones y preparatorios de Medicina y Farmacia. Su director, Amable García Sánchez, es el Jefe de Correos de Béjar desde agosto de 1924.
En 1929 en el colegio de 2ª enseñanza Nuestra Señora del Castañar, se estudia, entre otras carreras, las de Correos y Telégrafos. Su director, Leopoldo González Marcos (10), licenciado en Filosofía y Letras, informa en La Victoria que en el colegio admiten alumnos internos, semi pensionistas y externos; siendo el internado de magníficas condiciones de alimentación, higiene y educación y que para más detalles hay que dirigirse al Director que se encuentra todos los domingos en la Fonda España. En el anuncio se añade la nota siguiente: Con el fin de hallar locales para este Centro, se ruega que todos los que tengan casas desalquiladas hagan la correspondiente oferta a la redacción de este periódico.
En Béjar seguirán existiendo centros donde preparar las oposiciones de ingreso en el Cuerpo de Correos y Telégrafos.
PERSONAS DEL CUERPO DE TELÉGRAFOS
Desde los albores del servicio telegráfico en Béjar, los empleados de Telégrafos, con su dedicación y profesionalidad, consiguen un reconocido prestigio.
En 1868, a los cinco años de establecerse el servicio telegráfico en Béjar, se producen los enfrentamientos con las tropas de Isabel II. Los telegrafistas bejaranos no abandonan el puesto de trabajo durante los hechos bélicos y dan muestras de su gran profesionalidad.
En 1869 la Dirección de Comunicaciones propone galardonarlos.
El Gobernador Civil de Salamanca, en 1899, declara exentos del impuesto de consumos a los empleados de Telégrafos de Béjar. En junta municipal, celebrada en septiembre de dicho año, se da lectura a la disposición que los exime y como puede dar ocasión a producirse abusos, se acuerda recurrir. A los dos años se acepta la recusación y una real orden establece que deben de abonar el impuesto del que se encuentran exentos.
En 1922, el periódico bejarano La Victoria publica una apología del empleado de Correos y Telégrafos:
La honradez y honor en el Cuerpo son grandes, muy grandes, ilimitados, pues en otro caso sería dificilísimo y penoso en extremo hacer el servicio, máxime tan perfectamente como hoy se efectúa.
Los funcionarios de Correos y Telégrafos, hermanos por la homogeneidad de sus funciones, constantes sinsabores y abrumador y excesivo trabajo, son los únicos empleados del Estado que cumplen con exceso su cometido, contemplando con admiración a la vez que despreciativamente a muchos empleados, figuras decorativas que, cual aves hambrientas, revolotean chupópteramente alrededor del Presupuesto; ganan como ningún funcionario sus haberes y lejos de ser dignos de compasión, son acreedores a la admiración, a la simpatía del pueblo en general, a que el Estado se preocupe un poquito de ellos.
Sus servicios de Correos y Telégrafos no cesan noche y día un solo instante y comprendiendo la necesidad de tal, es lógico que se trabaje a todas horas, pero no lo es menos que ya al que trabaja ocho meses al año le abonen doce, al que trabaja éstos día tras día se le abonen diez y seis; no asusta por tanto a los referidos funcionarios la disposición de cada empleado trabaje seis horas, anotándose la hora de entrada y salida; en los Cuerpos de referencia el que menos trabaja es de ocho horas en adelante y además no pueden determinarse el límite de trabajo, pues aun cuando la hora de comienzo sea fija, la de terminación no lo es, no puede serlo, excediendo siempre en mucho a la marcada, debido principalmente a la urgencia de todos los asuntos, a que no pueden aplazarse.
Los empleados de Telégrafos casi siempre han trabajado de la mano con los de Correos y con los de Teléfonos hasta el 1924, año de la fundación de la Compañía Telefónica Nacional de España.
EL TENDIDO TELEGRÁFICO EN LA LÍNEA FERROVIARIA
En los últimos años del siglo XIX en Béjar se hace realidad un anhelado deseo: la llegada del ferrocarril (11).
Durante la instalación del tendido telegráfico en la línea del ferrocarril Plasencia-Astorga se presentan varios problemas en el tramo de Plasencia a Salamanca. En la revista El Telegrafista Español, de fecha 1º de octubre de 1893, en un escrito dirigido al director de dicha revista, se describen las peripecias que deben de sufrir los obreros para poder cobrar sus salarios.
Como la compañía del ferrocarril del Oeste de España no quiso recibir la línea telegráfica por defectos de construcción que la misma encontraba entre Plasencia y Béjar, cuyas obras dirigió un dependiente de la casa Weiller llamado M. Pinos, y por faltar que construir unos siete kilómetros en diferentes sitios entre Béjar y Salamanca, hubo que obligar al contratista, que era la expresada casa, a habilitarla para el servicio; y con este objeto la referida casa encomendó a su representante, barón de Castex, las reparaciones de la parte de la línea construida y los trozos que en ella faltaban. Dicho barón de Castex propuso a D. Florencio Rodríguez de Arce llevar a cabo todo esto por cuenta exclusiva de la casa, y este señor lo aceptó como Director o Inspector de los trabajos, devengando sus honorarios, como los demás obreros...
Cuando se iban terminando los trabajos, dejó de remitir fondos, que al principio de la campaña llegaban a los obreros con regularidad; pero en los últimos meses, ya porque el barón no se encontraba en Madrid, ya porque anunciaba los remitiría en seguida, lo cierto es que desde septiembre (1892) no volvimos a recibir ni un céntimo. Me consta, como a los demás obreros, que el Sr. Arce los pedía con anticipación, y que al terminar los trabajos, le contestó el barón que los pidiéramos a la Compañía férrea. Pero la Compañía no se obligó con el Sr. Arce, ni con nosotros, a pagarnos nada, y por consiguiente, nada debíamos pedirla...
En su vista, demandé yo ante juicio verbal al señor barón de Castex, como representante de la casa Weiller y Compañía; y al juicio concurrió un procurador en su nombre, pero aún no salgo de mi asombro. El señor barón de Castex, que había admitido todas las cuentas que le rendía el Sr. Arce, con el lema “Casa Weiller y Compañía”, sin entrar a discutir si nos debía o no nos debía, no admitió la demanda por falta de personalidad y no representar a la Casa Weiller y Compañía, y sí sólo a Lazare Weiller. ¡Como si el barón de Castex fuera distinta persona representando a uno u otro! Claro está que no adelanté nada, y la sentencia del Tribunal no me fue favorable.
Pero ya en el juicio constaba la declaración de representar a M. Lazare Weiller, constructor de la línea cuyas reparaciones hicimos, tuve que entablar nueva demanda contra el barón de Castex, como representante de M. Lazare Weiller, constructor, etc. etc.
¡Qué penalidades, señor Director, qué angustias nos hizo pasar a todos los obreros! Al recibir la nueva citación el señor barón, entabló en Madrid la competencia, y el Juzgado de Buenavista, siempre justo, se la negó, alegando que donde se efectuaron los trabajos es donde debe ventilarse la cuestión. Al saber la negativa del Juzgado de Buenavista, hubo de citarle nuevamente; pero desde entonces... se volatilizó el barón, y dicen que se marchó a la América del Sur...
Los problemas tienen que ser solventados pues en octubre de 1893 se inaugura la línea de Plasencia a Hervás, el 14 de febrero de 1894 llega a Béjar la primera locomotora del ferrocarril y el día 15 de abril de 1896 queda abierto al servicio el tramo de Béjar a Salamanca.
La inauguración oficial de la línea Plasencia-Astorga se realiza el 21 de junio de 1896.
LOS HORARIOS DEL SERVICIO TELEGRÁFICO
En Béjar se pretende que el horario para cursar telegramas esté supeditado al de su comercio e industria.
Cuando en 1863 empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar el servicio al público se establece con un horario limitado, de mañana y tarde. El horario pasará a ser continuo y en algún momento vuelve a ser limitado y ante este cambio, el Ayuntamiento, en 1865, se dirige al Ilmo. Sr. Director de Telégrafos para solicitar el retorno al horario continuo:
El Ayuntamiento constitucional de Béjar a V. S. I. con la consideración debida expone: que le ha llamado sobremanera la atención la disposición por la cual ha quedado reducido el servicio de día limitado la estación telegráfica de esta Ciudad en vez del completo que antes tenía, toda vez que ninguna alteración ha habido en el personal, ni disminución de comunicaciones, ante por el contrario, estas han ido en aumento progresivo, produciendo más que la de Plasencia, Baños, Ciudad Rodrigo y Tamames juntas.
Resulta también una anomalía entre Plasencia y Béjar postergando a esta, puesto que aquella tiene servicio de día completo. Esta diferencia es más notable todavía, si se considera que a Béjar población industrial y comercial de extensas relaciones con toda la Nación y en el extranjero, se la iguala con Baños que es punto insignificante por su poca valía y ninguna relación de comercio. Lo mismo sucede respecto de Plasencia, población nada industrial ni comercial, ajena de negocios de esta clase, ofreciendo por lo mismo un pálido aspecto al lado de Béjar, situado en un punto de intersección de dos provincias, en el punto crítico de enlace de Norte y Mediodía, y que por su industria y extensión de negocios en grande escala, tanto necesita de comunicaciones rápidas a toda hora con los puntos productores y de consumo de sus manufacturas, lo mismo que en muchos otros ramos de comercio de que es centro, haciéndose de suma importancia por la posición que ocupa.
Estas consideraciones mueven al Municipio a llamar la atención de V. S. I. por cuantos los perjuicios que nos origina son muchos con la medida de limitación adoptada y por lo mismo:
Suplica a V. S. I. se digne remediar el mal volviendo a colocar esta estación Telegráfica en el servicio de día completo, cuya gracia confía obtener de su reconocida ilustración. Dios guarde la vida de V. S. I. Béjar 18 de febrero de 1865.
Como respuesta a esta petición enviada por el Ayuntamiento al Director de Telégrafos, la reina Isabel II ordena que en la estación telegráfica bejarana se establezca el horario de día completo.
La Reina (q. D. g.) se ha servido mandar que la estación telegráfica de Béjar preste servicio de día completo desde el 15 del actual. La dejo a V. I. para los efectos consiguientes. Madrid 1º de abril de 1865.
La resolución se expide al Ayuntamiento de Béjar con fecha 18 de abril.
Por Real Orden de 1º del corriente se ha dispuesto que la estación de Béjar preste servicio de día completo desde el 15 del actual.
Los cambios de horarios que se producen en la oficina de Béjar son constantes. Se puede constatar durante la época comprendida entre el año 1916 y 1927, en esta década se establecen ocho horarios diferentes.
En 1916 se implanta otro horario distinto al establecido, de 9 a 12 por la mañana y de 3 a 7 por la tarde. En junta municipal, el alcalde considera que dicho horario irroga perjuicio al comercio e industria y se acuerda dirigir una respetuosa y enérgica protesta al Director General de Correos y Telégrafos.
En 1919 se reinicia el servicio completo.
El Excmo. Sr. Director de Correos y Telégrafos a la pretensión de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar para que el servicio de la estación telegráfica se hiciese permanente, arguye:
En consecuencia de su atento oficio núm. 51 de 30 del pasado mes de octubre, significo a V. S. que prestando como viene prestando la estación telegráfica de esa localidad servicio de día completo y que se estima suficiente a las necesidades del tráfico que desarrolla, y teniendo en consideración que para llevarla a la categoría de permanente se haría necesario el concurso de las Cortes y disponer del personal necesario para llevar a cabo la reforma, no es posible acceder a lo interesado por V. S. en la expresada comunicación.
Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid 13 de noviembre de 1919. El Director General, Ruano.
En mayo de 1920, la Dirección General de Telégrafos implanta un nuevo horario limitado: de 8 a 12 y de 3 a 7.
Horario que se cambia durante el transcurso de dicho año. Se establece de 8 de la mañana a 9 de la noche desde el 1º de octubre a 1º de abril y de 7 de la mañana a 9 de la noche de 1º de abril a 1º de octubre.
En julio de 1921, el horario del servicio telegráfico se reanuda a día completo, desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche.
En mayo de 1922 la Dirección General de Telégrafos dispone que la oficina de Béjar tenga el servicio limitado hasta nueva orden. Las horas de despacho desde las 8 hasta las 12 de la mañana y por la tarde desde las 3 hasta las 7.
En abril de 1923 se establece un horario de 7 de la mañana hasta las 12 de la noche.
En 1927 vuelve a cambiar, será de 8 de la mañana hasta las 10 de la noche los días laborables y de 8 a 12 de la mañana y de 6 a 8 los festivos.
Este último horario resulta reducido para las industrias y se propone el cierre a las 12 de la noche y dotar a la oficina de otro oficial y de un nuevo aparato tele-tipógrafo.
LAS TARIFAS TELEGRÁFICAS
Cuando es oficial el servicio de telégrafo en España, en 1855, las tarifas que se aplican a los telegramas se establecen estimando el recorrido de la línea entre la oficina de transmisión y la de recepción y en el número de palabras. Los cien primeros kilómetros y las quince primeras palabras cuentan 5,70 reales, añadiendo 1,90 reales por cada cinco palabras adicionales o fracción y multiplicando estos valores por 2, 3, 4 o 5 al pasar de 100 a 250, 450, 700 ó 1.000 Km.
En 1861, las tarifas se unifican y experimentan una sensible rebaja que incrementa el uso del servicio telegráfico. El importe se establece en cinco reales por telegrama que contengan diez palabras o fracción. El territorio nacional se divide en zonas.
En 1863, año en el que empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar, se aplica en España una nueva tarifa que se publica en la prensa bejarana. El precio de transmisión de un telegrama, a cualquier estación telegráfica de la Península, es de cinco reales mientras no exceda de diez palabras, con el aumento de otros cinco reales por cada serie de diez palabras o fracción. Para los enviados a Baleares se tiene que abonar una tasa adicional de dos reales con cincuenta céntimos por cada diez palabras.
En 1868 se rebaja la tarifa a la mitad para acercarse a la del resto de Europa y para que puedan usarlos las clases más numerosas y necesitadas de sus servicios. En 1875 la tarifa que rige en España es la más elevada de Europa.
Una nueva tarifa telegráfica se establece en 1909. Para la Península, islas Baleares y Canarias, interinsulares y posesiones en África, son diez céntimos por cada palabra hasta el número de cinco y de medio céntimo por cada palabra adicional. Al importe hay que añadir el valor de un sello especial móvil de medio céntimo que se adhiere en el original del telegrama.
La tarifa telegráfica se modifica en 1914. Por tres palabras, hay que abonar treinta y cinco céntimos si el telegrama es sencillo, noventa y cinco si es urgente y veinte si es de madrugada, los importes se incrementan con relación al número de palabras. La nueva tarifa se anuncia en la prensa bejarana junto con una nota aclaratoria relacionada con los telegramas de madrugada:
Se recuerda al público que estos telegramas que, como es sabido, disfrutaban de una tarifa reducida, pueden depositarse a cualquier hora en las oficinas de Telégrafos, pues no es condición indispensable, ni mucho menos, que hayan de redactarse y presentarse en reja por el público precisamente en las últimas horas de la noche o en las primeras de la madrugada. Bastará para disfrutar del beneficio de esta clase de correspondencia expresar en el telegrama la indicación “De madrugada”.
En octubre de 1931 se establece un servicio de recepción y transmisión de telegramas por teléfono. Pueden ser expedidos desde el propio domicilio mediante una sobretasa de diez céntimos de peseta por telegrama. Los que tengan dirección telegráfica registrada están exentos de abonar dicha tasa.
Las tarifas telegráficas seguirán variando e incrementando.
NOTAS:
8 - En el Cuerpo de Telégrafos, en sus inicios, está formado por dos grupos, uno el de la dirección técnica y administrativa formado por los mandos superiores, entre ellos se encuentran los inspectores, directores de líneas y directores y subdirectores de sección; en el otro grupo los telegrafistas, oficiales de sección y directores de estación. Los celadores, conserjes y ordenanzas no tienen la categoría de funcionario. Estos grupos fueron variando con los diferentes reglamentos.
El ingreso en la carrera telegráfica se hacía mediante examen u oposición. Los ascensos se realizan por orden de antigüedad.
Por el año 1856, año en el que se crea el Cuerpo de Telégrafos, el Director General cobra unos 50.000 reales, el subdirector de segunda 10.000, el telegrafista tercero 4.000 y los ordenanzas 2.000 reales anuales.
El telegrafista cobra 4.000 reales anuales que suponen unos 11 reales diarios. El sueldo de un obrero textil es de 4 a 7 reales diarios. En la Administración, los jornaleros cobran 6 reales diarios; los carreteros, 7; los mayorales de obras, 8 y los carpinteros, 9 reales diarios.
9 - En 1896 llegan los padres Salesianos a Béjar y fundan un colegio de 1ª y 2ª enseñanza. El edificio es donado por Felisa Estévez Rodríguez. El director es Vicente Schiralli. Entre los directores más inolvidables se encuentra Vicente Ríos que realiza la ampliación del colegio.
10 - El señor González Marcos dirige el colegio hasta 1931, año de su fallecimiento con 25 años de edad.
11 - En el Especial de Béjar en Madrid de la Navidad de 2010, bajo el título Las carreteras y el camino de hierro de Béjar, se encuentran referencias de la construcción de la línea férrea.
Ante el prestigio que siempre ha gozado la profesión de telegrafista, no pasa mucho tiempo desde que se instala el telégrafo eléctrico en Béjar para que se establezcan en nuestra Ciudad centros para preparar las oposiciones de ingreso al Cuerpo de Telégrafos (8).
Los conocimientos requeridos eran: Gramática castellana, Geografía, Aritmética, Álgebra, Geometría, nociones elementales de Física y Química; lectura, traducción y escritura del francés y de otro idioma a elegir entre el inglés, alemán o italiano.
A finales de 1897, el Jefe de Telégrafos comunica la apertura de una academia para preparar las carreras de Correos y Telégrafos que estará a cargo del Subdirector de Telégrafos, Manuel Rodríguez Gómez y del Oficial, Ramiro Martínez Hernández, encargado de la oficina telegráfica.
En el Colegio Salesiano (9) en 1901, se inician los estudios para el ingreso en Telégrafos. Están dirigidos por Marcelino Cagigal Valdés, director de la Escuela Industrial de Béjar y ex oficial de Telégrafos.
También en 1901, en el colegio de 1ª y 2ª enseñanza Santo Tomás de Aquino, comienzan cursos preparatorios para ingresar en Telégrafos.
Hasta el año 1904 se realizan los cursos que imparte el personal encargado de Correos y Telégrafos.
En 1910 se anuncia en Béjar una academia para el ingreso en el Cuerpo de Telégrafos.
En 1915, Tomás Parra Sánchez, Oficial de Telégrafos, a los cinco años de estar destinado en Béjar, inicia un curso preparatorio para las oposiciones de ingreso a Correos y Telégrafos.
En el mismo año, Pablo Salvador informa en la prensa bejarana que desea pasar el verano en Béjar, donde tantas atenciones le han dispensado siempre. Quiere iniciar lecciones de las siguientes materias: De gramática castellana y francés, especiales para estudiantes de bachillerato, Correos y Telégrafos. De alemán para estudiantes de Medicina e ingeniería que necesiten aprobar dicho idioma en el próximo septiembre. De francés, especial para señoritas, en clase puramente particular, en domicilio. Se anuncia en la prensa bejarana hasta el año 1924.
En 1916, el presbítero Ignacio Parra, imparte clases de diferentes materias en la Academia de Correos y Telégrafos.
En 1917, Luis Caballero Noguerol, licenciado en Ciencias, da clases en una academia para preparar las oposiciones de ingreso a Correos, Telégrafos, Aduanas y Estadística.
La Academia Moderna se anuncia en la prensa bejarana durante los años 1924 y 1925. Prepara para Bachillerato, Magisterio, Correos y Telégrafos, Academias Militares, Prisiones y preparatorios de Medicina y Farmacia. Su director, Amable García Sánchez, es el Jefe de Correos de Béjar desde agosto de 1924.
En 1929 en el colegio de 2ª enseñanza Nuestra Señora del Castañar, se estudia, entre otras carreras, las de Correos y Telégrafos. Su director, Leopoldo González Marcos (10), licenciado en Filosofía y Letras, informa en La Victoria que en el colegio admiten alumnos internos, semi pensionistas y externos; siendo el internado de magníficas condiciones de alimentación, higiene y educación y que para más detalles hay que dirigirse al Director que se encuentra todos los domingos en la Fonda España. En el anuncio se añade la nota siguiente: Con el fin de hallar locales para este Centro, se ruega que todos los que tengan casas desalquiladas hagan la correspondiente oferta a la redacción de este periódico.
En Béjar seguirán existiendo centros donde preparar las oposiciones de ingreso en el Cuerpo de Correos y Telégrafos.
PERSONAS DEL CUERPO DE TELÉGRAFOS
Desde los albores del servicio telegráfico en Béjar, los empleados de Telégrafos, con su dedicación y profesionalidad, consiguen un reconocido prestigio.
En 1868, a los cinco años de establecerse el servicio telegráfico en Béjar, se producen los enfrentamientos con las tropas de Isabel II. Los telegrafistas bejaranos no abandonan el puesto de trabajo durante los hechos bélicos y dan muestras de su gran profesionalidad.
En 1869 la Dirección de Comunicaciones propone galardonarlos.
El Gobernador Civil de Salamanca, en 1899, declara exentos del impuesto de consumos a los empleados de Telégrafos de Béjar. En junta municipal, celebrada en septiembre de dicho año, se da lectura a la disposición que los exime y como puede dar ocasión a producirse abusos, se acuerda recurrir. A los dos años se acepta la recusación y una real orden establece que deben de abonar el impuesto del que se encuentran exentos.
En 1922, el periódico bejarano La Victoria publica una apología del empleado de Correos y Telégrafos:
La honradez y honor en el Cuerpo son grandes, muy grandes, ilimitados, pues en otro caso sería dificilísimo y penoso en extremo hacer el servicio, máxime tan perfectamente como hoy se efectúa.
Los funcionarios de Correos y Telégrafos, hermanos por la homogeneidad de sus funciones, constantes sinsabores y abrumador y excesivo trabajo, son los únicos empleados del Estado que cumplen con exceso su cometido, contemplando con admiración a la vez que despreciativamente a muchos empleados, figuras decorativas que, cual aves hambrientas, revolotean chupópteramente alrededor del Presupuesto; ganan como ningún funcionario sus haberes y lejos de ser dignos de compasión, son acreedores a la admiración, a la simpatía del pueblo en general, a que el Estado se preocupe un poquito de ellos.
Sus servicios de Correos y Telégrafos no cesan noche y día un solo instante y comprendiendo la necesidad de tal, es lógico que se trabaje a todas horas, pero no lo es menos que ya al que trabaja ocho meses al año le abonen doce, al que trabaja éstos día tras día se le abonen diez y seis; no asusta por tanto a los referidos funcionarios la disposición de cada empleado trabaje seis horas, anotándose la hora de entrada y salida; en los Cuerpos de referencia el que menos trabaja es de ocho horas en adelante y además no pueden determinarse el límite de trabajo, pues aun cuando la hora de comienzo sea fija, la de terminación no lo es, no puede serlo, excediendo siempre en mucho a la marcada, debido principalmente a la urgencia de todos los asuntos, a que no pueden aplazarse.
Los empleados de Telégrafos casi siempre han trabajado de la mano con los de Correos y con los de Teléfonos hasta el 1924, año de la fundación de la Compañía Telefónica Nacional de España.
EL TENDIDO TELEGRÁFICO EN LA LÍNEA FERROVIARIA
En los últimos años del siglo XIX en Béjar se hace realidad un anhelado deseo: la llegada del ferrocarril (11).
Durante la instalación del tendido telegráfico en la línea del ferrocarril Plasencia-Astorga se presentan varios problemas en el tramo de Plasencia a Salamanca. En la revista El Telegrafista Español, de fecha 1º de octubre de 1893, en un escrito dirigido al director de dicha revista, se describen las peripecias que deben de sufrir los obreros para poder cobrar sus salarios.
Como la compañía del ferrocarril del Oeste de España no quiso recibir la línea telegráfica por defectos de construcción que la misma encontraba entre Plasencia y Béjar, cuyas obras dirigió un dependiente de la casa Weiller llamado M. Pinos, y por faltar que construir unos siete kilómetros en diferentes sitios entre Béjar y Salamanca, hubo que obligar al contratista, que era la expresada casa, a habilitarla para el servicio; y con este objeto la referida casa encomendó a su representante, barón de Castex, las reparaciones de la parte de la línea construida y los trozos que en ella faltaban. Dicho barón de Castex propuso a D. Florencio Rodríguez de Arce llevar a cabo todo esto por cuenta exclusiva de la casa, y este señor lo aceptó como Director o Inspector de los trabajos, devengando sus honorarios, como los demás obreros...
Cuando se iban terminando los trabajos, dejó de remitir fondos, que al principio de la campaña llegaban a los obreros con regularidad; pero en los últimos meses, ya porque el barón no se encontraba en Madrid, ya porque anunciaba los remitiría en seguida, lo cierto es que desde septiembre (1892) no volvimos a recibir ni un céntimo. Me consta, como a los demás obreros, que el Sr. Arce los pedía con anticipación, y que al terminar los trabajos, le contestó el barón que los pidiéramos a la Compañía férrea. Pero la Compañía no se obligó con el Sr. Arce, ni con nosotros, a pagarnos nada, y por consiguiente, nada debíamos pedirla...
En su vista, demandé yo ante juicio verbal al señor barón de Castex, como representante de la casa Weiller y Compañía; y al juicio concurrió un procurador en su nombre, pero aún no salgo de mi asombro. El señor barón de Castex, que había admitido todas las cuentas que le rendía el Sr. Arce, con el lema “Casa Weiller y Compañía”, sin entrar a discutir si nos debía o no nos debía, no admitió la demanda por falta de personalidad y no representar a la Casa Weiller y Compañía, y sí sólo a Lazare Weiller. ¡Como si el barón de Castex fuera distinta persona representando a uno u otro! Claro está que no adelanté nada, y la sentencia del Tribunal no me fue favorable.
Pero ya en el juicio constaba la declaración de representar a M. Lazare Weiller, constructor de la línea cuyas reparaciones hicimos, tuve que entablar nueva demanda contra el barón de Castex, como representante de M. Lazare Weiller, constructor, etc. etc.
¡Qué penalidades, señor Director, qué angustias nos hizo pasar a todos los obreros! Al recibir la nueva citación el señor barón, entabló en Madrid la competencia, y el Juzgado de Buenavista, siempre justo, se la negó, alegando que donde se efectuaron los trabajos es donde debe ventilarse la cuestión. Al saber la negativa del Juzgado de Buenavista, hubo de citarle nuevamente; pero desde entonces... se volatilizó el barón, y dicen que se marchó a la América del Sur...
Los problemas tienen que ser solventados pues en octubre de 1893 se inaugura la línea de Plasencia a Hervás, el 14 de febrero de 1894 llega a Béjar la primera locomotora del ferrocarril y el día 15 de abril de 1896 queda abierto al servicio el tramo de Béjar a Salamanca.
La inauguración oficial de la línea Plasencia-Astorga se realiza el 21 de junio de 1896.
LOS HORARIOS DEL SERVICIO TELEGRÁFICO
En Béjar se pretende que el horario para cursar telegramas esté supeditado al de su comercio e industria.
Cuando en 1863 empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar el servicio al público se establece con un horario limitado, de mañana y tarde. El horario pasará a ser continuo y en algún momento vuelve a ser limitado y ante este cambio, el Ayuntamiento, en 1865, se dirige al Ilmo. Sr. Director de Telégrafos para solicitar el retorno al horario continuo:
El Ayuntamiento constitucional de Béjar a V. S. I. con la consideración debida expone: que le ha llamado sobremanera la atención la disposición por la cual ha quedado reducido el servicio de día limitado la estación telegráfica de esta Ciudad en vez del completo que antes tenía, toda vez que ninguna alteración ha habido en el personal, ni disminución de comunicaciones, ante por el contrario, estas han ido en aumento progresivo, produciendo más que la de Plasencia, Baños, Ciudad Rodrigo y Tamames juntas.
Resulta también una anomalía entre Plasencia y Béjar postergando a esta, puesto que aquella tiene servicio de día completo. Esta diferencia es más notable todavía, si se considera que a Béjar población industrial y comercial de extensas relaciones con toda la Nación y en el extranjero, se la iguala con Baños que es punto insignificante por su poca valía y ninguna relación de comercio. Lo mismo sucede respecto de Plasencia, población nada industrial ni comercial, ajena de negocios de esta clase, ofreciendo por lo mismo un pálido aspecto al lado de Béjar, situado en un punto de intersección de dos provincias, en el punto crítico de enlace de Norte y Mediodía, y que por su industria y extensión de negocios en grande escala, tanto necesita de comunicaciones rápidas a toda hora con los puntos productores y de consumo de sus manufacturas, lo mismo que en muchos otros ramos de comercio de que es centro, haciéndose de suma importancia por la posición que ocupa.
Estas consideraciones mueven al Municipio a llamar la atención de V. S. I. por cuantos los perjuicios que nos origina son muchos con la medida de limitación adoptada y por lo mismo:
Suplica a V. S. I. se digne remediar el mal volviendo a colocar esta estación Telegráfica en el servicio de día completo, cuya gracia confía obtener de su reconocida ilustración. Dios guarde la vida de V. S. I. Béjar 18 de febrero de 1865.
Como respuesta a esta petición enviada por el Ayuntamiento al Director de Telégrafos, la reina Isabel II ordena que en la estación telegráfica bejarana se establezca el horario de día completo.
La Reina (q. D. g.) se ha servido mandar que la estación telegráfica de Béjar preste servicio de día completo desde el 15 del actual. La dejo a V. I. para los efectos consiguientes. Madrid 1º de abril de 1865.
La resolución se expide al Ayuntamiento de Béjar con fecha 18 de abril.
Por Real Orden de 1º del corriente se ha dispuesto que la estación de Béjar preste servicio de día completo desde el 15 del actual.
Los cambios de horarios que se producen en la oficina de Béjar son constantes. Se puede constatar durante la época comprendida entre el año 1916 y 1927, en esta década se establecen ocho horarios diferentes.
En 1916 se implanta otro horario distinto al establecido, de 9 a 12 por la mañana y de 3 a 7 por la tarde. En junta municipal, el alcalde considera que dicho horario irroga perjuicio al comercio e industria y se acuerda dirigir una respetuosa y enérgica protesta al Director General de Correos y Telégrafos.
En 1919 se reinicia el servicio completo.
El Excmo. Sr. Director de Correos y Telégrafos a la pretensión de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar para que el servicio de la estación telegráfica se hiciese permanente, arguye:
En consecuencia de su atento oficio núm. 51 de 30 del pasado mes de octubre, significo a V. S. que prestando como viene prestando la estación telegráfica de esa localidad servicio de día completo y que se estima suficiente a las necesidades del tráfico que desarrolla, y teniendo en consideración que para llevarla a la categoría de permanente se haría necesario el concurso de las Cortes y disponer del personal necesario para llevar a cabo la reforma, no es posible acceder a lo interesado por V. S. en la expresada comunicación.
Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid 13 de noviembre de 1919. El Director General, Ruano.
En mayo de 1920, la Dirección General de Telégrafos implanta un nuevo horario limitado: de 8 a 12 y de 3 a 7.
Horario que se cambia durante el transcurso de dicho año. Se establece de 8 de la mañana a 9 de la noche desde el 1º de octubre a 1º de abril y de 7 de la mañana a 9 de la noche de 1º de abril a 1º de octubre.
En julio de 1921, el horario del servicio telegráfico se reanuda a día completo, desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche.
En mayo de 1922 la Dirección General de Telégrafos dispone que la oficina de Béjar tenga el servicio limitado hasta nueva orden. Las horas de despacho desde las 8 hasta las 12 de la mañana y por la tarde desde las 3 hasta las 7.
En abril de 1923 se establece un horario de 7 de la mañana hasta las 12 de la noche.
En 1927 vuelve a cambiar, será de 8 de la mañana hasta las 10 de la noche los días laborables y de 8 a 12 de la mañana y de 6 a 8 los festivos.
Este último horario resulta reducido para las industrias y se propone el cierre a las 12 de la noche y dotar a la oficina de otro oficial y de un nuevo aparato tele-tipógrafo.
LAS TARIFAS TELEGRÁFICAS
Cuando es oficial el servicio de telégrafo en España, en 1855, las tarifas que se aplican a los telegramas se establecen estimando el recorrido de la línea entre la oficina de transmisión y la de recepción y en el número de palabras. Los cien primeros kilómetros y las quince primeras palabras cuentan 5,70 reales, añadiendo 1,90 reales por cada cinco palabras adicionales o fracción y multiplicando estos valores por 2, 3, 4 o 5 al pasar de 100 a 250, 450, 700 ó 1.000 Km.
En 1861, las tarifas se unifican y experimentan una sensible rebaja que incrementa el uso del servicio telegráfico. El importe se establece en cinco reales por telegrama que contengan diez palabras o fracción. El territorio nacional se divide en zonas.
En 1863, año en el que empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar, se aplica en España una nueva tarifa que se publica en la prensa bejarana. El precio de transmisión de un telegrama, a cualquier estación telegráfica de la Península, es de cinco reales mientras no exceda de diez palabras, con el aumento de otros cinco reales por cada serie de diez palabras o fracción. Para los enviados a Baleares se tiene que abonar una tasa adicional de dos reales con cincuenta céntimos por cada diez palabras.
En 1868 se rebaja la tarifa a la mitad para acercarse a la del resto de Europa y para que puedan usarlos las clases más numerosas y necesitadas de sus servicios. En 1875 la tarifa que rige en España es la más elevada de Europa.
Una nueva tarifa telegráfica se establece en 1909. Para la Península, islas Baleares y Canarias, interinsulares y posesiones en África, son diez céntimos por cada palabra hasta el número de cinco y de medio céntimo por cada palabra adicional. Al importe hay que añadir el valor de un sello especial móvil de medio céntimo que se adhiere en el original del telegrama.
La tarifa telegráfica se modifica en 1914. Por tres palabras, hay que abonar treinta y cinco céntimos si el telegrama es sencillo, noventa y cinco si es urgente y veinte si es de madrugada, los importes se incrementan con relación al número de palabras. La nueva tarifa se anuncia en la prensa bejarana junto con una nota aclaratoria relacionada con los telegramas de madrugada:
Se recuerda al público que estos telegramas que, como es sabido, disfrutaban de una tarifa reducida, pueden depositarse a cualquier hora en las oficinas de Telégrafos, pues no es condición indispensable, ni mucho menos, que hayan de redactarse y presentarse en reja por el público precisamente en las últimas horas de la noche o en las primeras de la madrugada. Bastará para disfrutar del beneficio de esta clase de correspondencia expresar en el telegrama la indicación “De madrugada”.
En octubre de 1931 se establece un servicio de recepción y transmisión de telegramas por teléfono. Pueden ser expedidos desde el propio domicilio mediante una sobretasa de diez céntimos de peseta por telegrama. Los que tengan dirección telegráfica registrada están exentos de abonar dicha tasa.
Las tarifas telegráficas seguirán variando e incrementando.
NOTAS:
8 - En el Cuerpo de Telégrafos, en sus inicios, está formado por dos grupos, uno el de la dirección técnica y administrativa formado por los mandos superiores, entre ellos se encuentran los inspectores, directores de líneas y directores y subdirectores de sección; en el otro grupo los telegrafistas, oficiales de sección y directores de estación. Los celadores, conserjes y ordenanzas no tienen la categoría de funcionario. Estos grupos fueron variando con los diferentes reglamentos.
El ingreso en la carrera telegráfica se hacía mediante examen u oposición. Los ascensos se realizan por orden de antigüedad.
Por el año 1856, año en el que se crea el Cuerpo de Telégrafos, el Director General cobra unos 50.000 reales, el subdirector de segunda 10.000, el telegrafista tercero 4.000 y los ordenanzas 2.000 reales anuales.
El telegrafista cobra 4.000 reales anuales que suponen unos 11 reales diarios. El sueldo de un obrero textil es de 4 a 7 reales diarios. En la Administración, los jornaleros cobran 6 reales diarios; los carreteros, 7; los mayorales de obras, 8 y los carpinteros, 9 reales diarios.
9 - En 1896 llegan los padres Salesianos a Béjar y fundan un colegio de 1ª y 2ª enseñanza. El edificio es donado por Felisa Estévez Rodríguez. El director es Vicente Schiralli. Entre los directores más inolvidables se encuentra Vicente Ríos que realiza la ampliación del colegio.
10 - El señor González Marcos dirige el colegio hasta 1931, año de su fallecimiento con 25 años de edad.
11 - En el Especial de Béjar en Madrid de la Navidad de 2010, bajo el título Las carreteras y el camino de hierro de Béjar, se encuentran referencias de la construcción de la línea férrea.
Agradecimiento:
MARIA VICTORIA CRESPO GUTIÉRREZ, directora del Museo Postal y Telegráfico de Madrid, por la documentación aportada relacionada con la telegrafía en Béjar.
JAM-BÉJAR.
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COMUNICACIONES
5 ene 2012
Inicios del telégrafo eléctrico en Béjar (1/2)

INICIOS DEL TELÉGRAFO ELÉCTRICO EN BÉJAR
La Revista Salmantina, en febrero de 1852, publica un artículo bajo el título Telégrafo Aéreo y Eléctrico, en el que se apunta el comienzo de un novedoso sistema de comunicación: el telégrafo eléctrico.
La Revista Salmantina, en febrero de 1852, publica un artículo bajo el título Telégrafo Aéreo y Eléctrico, en el que se apunta el comienzo de un novedoso sistema de comunicación: el telégrafo eléctrico.
Grande es la diferencia que hay entre la comunicación por telégrafos aéreos y eléctricos. Por medio del telégrafo aéreo se puede con un tiempo despejado y claro, trasmitir una noticia en el espacio de una hora a 200 leguas de distancia; por conducto del telégrafo eléctrico, las noticias recorren un espacio de 70.000 leguas por segundo.
La mencionada revista se hace eco de este gran avance en la comunicación que empieza a ser una realidad en España, pues es en ese año cuando se instala la primera línea telegráfica eléctrica, la de Madrid a Irún.
En enero de 1856 se aprueba la construcción de la línea electro-telegráfica Benavente-Ciudad Rodrigo por Salamanca. Un año más tarde se conectan las dos ciudades con estaciones intermedias en Zamora, Salamanca y Tamames. La línea tiene una longitud de 153,55 km y su importe asciende a 413.383,69 reales.
Durante 1861 y 1862 se aprueban diversos presupuestos extraordinarios para ampliar la red telegráfica nacional, entre los que se encuentra la línea de La Fregeneda (partido judicial de Vitigudino) a Ávila, línea que transcurre por Béjar. También se aprueba el presupuesto para la instalación de la línea Salamanca-Cáceres.
Es a mediados de 1863 cuando se realiza el tendido telegráfico entre estas dos capitales de provincia con estaciones intermedias en Béjar, Baños de Montemayor y Plasencia. La longitud de la línea es de 198,386 km y para su instalación se emplean dos hilos de alambre de hierro galvanizado.
Cuando se instala este nuevo servicio telegráfico, en España existen ciento noventa estaciones telegráficas funcionando.
El 15 de noviembre de 1863 empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar.
LOS PRIMEROS PASOS DE LA TELEGRAFÍA EN BÉJAR
A los pocos años de instalarse el telégrafo en Béjar, se producen unas revueltas populares que ocasionan daños en el tendido dejando a la ciudad sin comunicación telegráfica.
En 1872, según la noticia publicada en La Correspondencia de España, varios republicanos de Béjar recorren la población divididos en grupos pocos numerosos y rompen los hilos del telégrafo en el sitio llamado Despoblado de La Corredera. A la semana siguiente, la citada publicación informa que las comunicaciones con Béjar ya se encuentran restablecidas.
El 8 de diciembre de 1892 es un día importante para la historia de Béjar, pues se inaugura la llegada de la luz eléctrica (6). Este avance no incide en el funcionamiento de los equipos telegráficos que continúan dependiendo de pilas eléctricas.
Los postes telegráficos y eléctricos nunca han resultado estéticos y menos cuando se encuentran dentro de las poblaciones.
La propuesta de la empresa electricista “Hernández-Anaya-Petit” en contestación a un oficio del Ayuntamiento en el que se pide a dicha empresa la sustitución de los postes redondos por ella instalados por otros ochavados que resulten más estéticos, se delibera en la sesión municipal celebrada el 1º de septiembre de 1898.
La empresa dice que nada más lejos de su ánimo que el faltar a las bases estipuladas, en demostración de lo cual, afirma que la base cuarta no se refiere a postes que se coloquen fuera de la población, y que, como a su entender La Solana es la ronda y está fuera de la población, no tiene la empresa la obligación de colocar en ella postes ochavados, siendo los redondos allí colocados mejores que los de otras empresas o particulares, y estando los de la empresa exponente con la suficiente altura para colocar los hilos del telégrafo y teléfonos que allí existen, siendo imposible encontrar en este país vigas de la necesaria longitud y grueso para que, sin perjuicio de la resistencia, puedan ser ochavadas.
En cuanto al caso de la población, añade la empresa que está dispuesta a colocar columnas de madera que embellezcan los sitios que se coloquen.
Respecto a la pintura manifiesta que la que hasta ahora se dado a los postes es solo la primera mano, que ha de fijar el color definitivo, del cual espera ha de quedar el Ayuntamiento satisfecho.
Al inicio del siguiente siglo siguen las desavenencias relacionadas con los postes telegráficos.
En 1901 se amplía la vía pública en el Paseo de la Cruz y en un tramo junto al Parque Municipal y como consecuencia de la reforma se quedan dentro de la calzada varios postes de telégrafos y de electricidad. El jefe de Telégrafos y los responsables de las empresas eléctricas ponen obstáculos para remeter los postes, situación que motiva que el asunto tenga que ser tratado en sesión municipal. El Ayuntamiento obliga a las empresas a colocarlos por las aceras y a las eléctricas, además, a instalar redes de seguridad en los cruces de los cables con las vías públicas.
En 1905 el Ayuntamiento solicita a la Dirección General de Correos y Telégrafos la instalación de la línea telegráfica entre Béjar y El Barco de Ávila. Dicha Dirección aprueba la solicitud con la condición de que los postes que se necesiten sean aportados por ambas localidades. A los cuatro años se instala la línea bajo la dirección del personal por parte de la oficina de Telégrafos de Béjar.
Con el transcurso del tiempo algunos de los postes telegráficos requieren que sean renovados. En 1908 salen a subasta cincuenta postes inútiles que existen en los ramales Béjar-Sequeros y Béjar-Candelario, al tipo de cincuenta céntimos de peseta por poste.
La Dirección de Comunicaciones envía a la oficina de Béjar una orden para que se rechacen los telegramas redactados en catalán que se dirijan al extranjero y también cuando se tengan que cursar por los hilos de las vías férreas. Para los dirigidos al interior, en condiciones normales, se tendrá tolerancia o bien advirtiendo a los expedidores que pueden sufrir algún entorpecimiento o error.
Una importante reforma en las comunicaciones se produce en Béjar en el año 1911. El 1º de agosto se separan los servicios de Correos de los de Telégrafos.
Después de algún tiempo de gestiones, la Cámara Oficial de Comercio e Industria y en particular su presidente, Anselmo García Galindo, consigue que se separen los servicios locales de Correos y Telégrafos.
Una de las consecuencias de la separación es el establecimiento del giro postal entre Béjar y otras poblaciones. La relación de éstas se halla en la oficina telegráfica para poder ser consultada.
El periódico republicano Béjar Nueva, de fecha 22 de julio de 1911, elogia la labor realizada por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar hasta culminar con la separación de ambos servicios:
En números anteriores se ocupaba Béjar Nueva, a favor de las clases comerciales e industriales, por las que siente verdadera simpatía y del público en general, de los beneficios que disfrutaríamos con la reforma local del servicio de Correos y Telégrafos, excitando el celo de nuestra Cámara de Comercio, cuyo valioso concurso y decidido esfuerzo se ha demostrado, una vez más, con tal motivo, cosa que nos es muy grata reconocer y con justicia aplaudir.
Los insistentes clamores de unos y de otros; las gestiones hechas con asiduidad inquebrantable y el interés de todos, escudado en un indiscutible derecho, han producido apetecibles frutos.
El Gobierno ha decretado, recientemente, la disfunción del servicio local de Correos y Telégrafos estableciéndose, por tanto, dos oficinas para los referidos servicios, con separación absoluta la una de la otra. La Cámara de Comercio e Industria está de enhorabuena...
Al inicio de 1918, Béjar en Madrid da la noticia del enlace matrimonial del Jefe de Telégrafos Alejandro Bella con Martinita Gosálvez:
A las dos familias enviamos nuestro parabién, y damos la enhorabuena muy especialmente al novio, porque ya podrá pelar la pava hasta no dejar ni una pluma. Al calor del brasero, después de resistir heroicamente el aire pulmoníaco, que sube por La Solana, meses y meses. Tenemos entendido que el bondadoso D. Remigio, velando por la salud de sus futuros yernos y en vista de que aún quedan algunos por hacer penitencia en la reja, va instalar una marquesina de cristales que les evite iguales fríos que sufrieron los que por ella pasaron.
En 1918 los empleados de Telégrafos de España realizan una huelga de brazos caídos.
Se ocasiona como consecuencia del empeoramiento de las condiciones de trabajo al aumentarse el servicio sin ampliar el personal ni los recursos presupuestarios (7). Los Cuerpos de Correos y Telégrafos se disuelven, se militarizan a los empleados y las tropas ocupan las oficinas postales y telegráficas. Se unen a la huelga los funcionarios del Ministerio de Hacienda. Se llega a producir la dimisión del Gobierno de García Prieto.
En Béjar, el capitán de la Guardia Civil, Manuel Oliva, se hace cargo de los aparatos y efectos de la estación telegráfica y de la oficina de Correos se encarga el comandante militar de esta plaza, Policarpo Navarro. Un teniente, un sargento y un cabo realizan el servicio de distribución de la correspondencia postal y el reparto a domicilio lo ejecutan los soldados del regimiento Toledo.
La huelga finaliza al conseguirse un aumento de sueldo y de plantillas.
Los funcionarios de las escalas facultativas y subalternas de los Cuerpos de Correos y Telégrafos de Béjar celebran las mejoras obtenidas con un banquete. La comida es servida por el acreditado cocinero Juan Rodríguez.
Los señores García y Bella, jefes de Correos y de Telégrafos, abrazan como signo de solidaridad, y haciéndolo cada uno de ellos a un cartero y a un celador, simbolizando así el aprecio que siente el personal facultativo al subalterno, por la actitud seguida por éste en el pasado conflicto.
A su término toman la palabra los señores Parra, oficial de Telégrafos y Buenavista, de Correos y los carteros señores Parra y Campo y el celador de Telégrafo señor Martín. El oficial de Telégrafos, Marcial Rodríguez, habla en nombre de los oficiales en expectación de destino.
Los diecinueve empleados asistentes acuerdan recaudar dinero para la Casa de Caridad y el Asilo de Ancianos. El fotógrafo Bienvenido Castro realiza una fotografía artística de los concurrentes.
En 1918 la telegrafía en Béjar se utiliza para una inocentada.
El día de los Santos Inocentes de dicho año, el periódico bejarano La Victoria da la noticia de un prodigioso invento realizado en la Escuela Industrial:
En nuestra Escuela Industrial se han verificado esta mañana las pruebas oficiales de un prodigioso invento, hecho por un perito industrial de la misma, cuyo nombre no estamos autorizados a publicar. El inventor, ha cedido la propiedad y derechos que tenga sobre la explotación de su invento a la Escuela Industrial. Se trata de un cuerpo gaseoso, de muy escasa densidad, de color amarillento y olor penetrante.
Su aplicación importantísima, llamada a producir una verdadera revolución en el mundo científico, tiene lugar en la telegrafía sin hilos.
Sabido es que las ondas hertzianas que se prolongan en todas direcciones, pueden ser recogidas por cualquier receptor, que se coloque en el campo de oscilación de las ondas.
Se ha tratado hace tiempo de conseguir, que solo reciba las comunicaciones telegráficas aquel a quien se envían por medio del isocronismo de los aparatos o de las ondas, pero todas las tentativas han resultado infructuosas. El descubrimiento del ignorado ex alumno de nuestra Escuela resuelve este problema, con solo fijar una esfera de cristal de ciento veinticinco metros de diámetro, llena del gas inventado, en la parte superior de la antena trasmisora y receptriz.
En 1919, el Jefe de la Estación Telegráfica, Alejandro Bella, comunica a los industriales y comerciales una disposición de la Dirección General de Correos y Telégrafos referente a la correspondencia comercial que tenga impresa la dirección telegráfica:
Habiendo observado esta Oficina, que muchos señores usan en sus papeles timbrados de sus cartas, facturas, etc., membretes que dicen: “Telegramas o Dirección telegráfica: Fulano de tal”, y como seguramente ignoran que, para poder hacer uso del mencionado membrete, es necesario solicitarlo por instancia de la Dirección General de Correos y Telégrafos, por conducto de esta Oficina, previo pago de cuarenta pesetas anuales, importe que marca el Reglamento, para poder hacer uso de dicho beneficio, se ruega encarecidamente a todos aquellos que no se pongan dentro de las condiciones que se exigen, lo borren de sus cartas, en evitación de los perjuicios que el no hacerlo los pudiera acarrear.
Durante 1919 se transmiten en Béjar un total de 40.175 telegramas, cifra que duplica prácticamente a la del año anterior. En el servicio de Telégrafos trabajan dos oficiales, dos ordenanzas y tres celadores.
Finaliza la década con una petición del Jefe de Telégrafos y de los demás funcionarios para que el alcalde se incaute de la estación telegráfica para que pueda verificar el funcionamiento del servicio. A lo largo de una semana puede evidenciar que en la estación se recogen los telegramas diariamente por un empleado de la empresa García y Cascón y en su motocicleta los lleva a Guijuelo, donde un encargado de Telégrafos los recoge para depositarlos en la estación de Telégrafos de Salamanca desde donde se trasmiten a sus destinos.
En 1920 una sección del Cuerpo de Telégrafos instala una estación radio-telegráfica en el Paseo de la Cruz con la que se recibe radiogramas de Madrid y de otras poblaciones. En zonas más despejadas se consigue conectar con lugares mucho más distantes, incluso con África.
Estas prácticas tendrán su finalidad dos años más tarde cuando el rey Alfonso XIII realiza una visita a Béjar. En el mismo lugar instalan una estación radio-telegráfica cuyas antenas llaman la atención por su gran altura ya que tienen veintidós metros de longitud.
El 24 de junio de 1922, procedente de Las Hurdes, llega el rey Alfonso XIII acompañado de su séquito.
Las crónicas hacen referencia al esfuerzo que tuvieron que realizar los telegrafistas bejaranos a consecuencia de la regia visita.
Los telegrafistas, de la oficina de Béjar, merecen capítulo aparte. Toda la mañana del día 24 estuvieron trabajando incesantemente, pues tanto el telégrafo como el teléfono no dejaron de funcionar un solo momento, habiendo habido ocasiones, según hemos podido informarnos, en que recibieron llamadas a un mismo tiempo de ocho estaciones diferentes.
El ministro de la Gobernación envió órdenes al jefe de Telégrafos, señor Bella, para que estuviera preparado al paso del Rey, así lo hizo este señor, recibiéndolas en el mismo estribo del automóvil real, estando éste en marcha.
Al llegar a la Plaza Mayor y utilizando el teléfono del Ayuntamiento, se transmitió a Madrid (con la cual había hilo directo) la noticia de que S. M. entraba en el Ayuntamiento.
El señor Bella se presentó en Navahonda, como se lo había ordenado el ministro, y al despedirse el Rey en dicha fábrica, ya en el automóvil, llamó al mencionado jefe de Telégrafos y le ordenó telegrafiase a Palacio dando cuenta de su salida, orden que el señor Bella cumplimentó inmediatamente, utilizando el teléfono en dicha fábrica instalado.
Merece un caluroso aplauso, que muy gustosos les tributamos, tanto el señor Bella, como la señora auxiliar, doña Rosario Izquierdo y los jóvenes oficiales bejaranos que están en expectación de destino, pues a pesar del abrumador trabajo que sobre ellos pesó, tuvieron admirablemente atendidas todas las comunicaciones.
El Rey realiza un segundo viaje a Las Hurdes el día 17 de junio de 1930 para comprobar los progresos efectuados en esta región desde su anterior estancia. Cuando pasa por Béjar no se detiene por la lluvia torrencial que cae en esos momentos. Al día siguiente, de regreso a Madrid, en Béjar le aguardan unas cien personas, entre ellas el Jefe de Telégrafos, Alejandro Bella, que le saluda y se pone nuevamente a su disposición.
En 1922 se produce en España una huelga en Correos que repercute en el servicio telegráfico.
Por orden gubernativa, el alcalde bejarano, Clemente González Benito, se hace cargo de las oficinas y el secretario del Ayuntamiento, Pedro Miñana, junto al Cartero Mayor, Enrique Parra, se encargan de las funciones de los empleados de Correos. Como consecuencia de la huelga, los empleados de Telégrafos sufren un importante incremento de trabajo. Las crónicas bejaranas nos hablan de la incidencia de la huelga en la oficina telegráfica:
En telégrafos el trabajo que han tenido ha sido verdaderamente abrumador, habiendo llegado las transmisiones a cifras jamás conocidas en esta estación.
Se puede calcular que en los días que ha durado la huelga (ocho días), ha habido en esta oficina de telégrafos de dos mil quinientas a tres mil transmisiones de exceso y si se tiene en cuenta que no se dispone en ella más que el anticuado Morse, se comprenderá el trabajo que han tenido que soportar los oficiales de Telégrafos de nuestra ciudad, a los cuales enviamos nuestra más cordial felicitación, pues gracias a ellos no han dejado sentir tanto las consecuencias de la incomunicación postal.
En Béjar se inician gestiones para disponer de una comunicación directa con la red telegráfica nacional, y al ser desestimadas, se continuarán realizando a lo largo de varios años.
Alejandro Bella, en diciembre de 1922, informa a la Cámara Oficial de Comercio que El Barco de Ávila ya dispone de línea telegráfica directa con Madrid y propone realizar una solicitud al Director General de Comunicaciones para que autorice la conexión de Béjar con Madrid mediante la estación de El Barco de Ávila. Para realizar la conexión se recabaría la influencia de nuestro representante en las Cortes y la de los de El Barco de Ávila, Piedrahita y Ávila. Las gestiones no tienen resultados satisfactorios.
En junio de 1923 se celebra en Salamanca el IX Congreso de las Ciencias que es presidido por el rey Alfonso XIII.
Durante el Congreso se expone en el salón-teatro del colegio de Calatrava una importante selección de aparatos de telegrafía, entre ellos, una maqueta de una torre para telegrafía óptica, el primer aparato Wheatstone que se utiliza en España en la telegrafía eléctrica, el primer modelo de receptor Morse de punzón utilizado en España, el primer modelo de aparato impresor Hughes usado en el Palacio Real de Madrid, un aparato impresor Hughes ideado y construido en los talleres de la Dirección general de Telégrafos… y los últimos adelantos en telegrafía, como el tipógrafo Morkrum modelo 1.923.
Las jornadas se clausuran con una visita a Béjar y a Candelario. Los congresistas son obsequiados con un banquete en El Bosque.
En diciembre de 1924, el encargado accidental de la estación telegráfica de Béjar, Tomás Parra, informa que los servicios telefónicos de Béjar dependen de la Compañía Telefónica Nacional de España - empresa inaugurada en abril de dicho año - siendo el Cuerpo de Telégrafos completamente ajeno a ese servicio.
Desde las instituciones bejaranas se vuelve a reclamar la comunicación directa con la red telegráfica nacional.
La Dirección General de Telégrafos, en 1928, rechaza la petición realizada por el Municipio y la Cámara Oficial de Comercio para que nuestra Ciudad enlace con la red interurbana general de España:
Que por la razón de que por los servicios de intercambio y conferencias viene en la práctica subordinados a la capacidad de la líneas, ha habido la necesidad de limitar las autorizaciones aconsejándose tan solo en que en aquellos casos de reconocida justificación y conveniencia; añadiéndose que ello no obstante, tiene muy en cuenta la petición promovida en tal sentido por expresadas corporaciones por si se ofreciera ocasión para proponer al Ilmo. Señor Director general su aceptación.
La demanda de la comunicación directa con la red telegráfica nacional se plantea con perseverancia al igual que la estética y la seguridad de los postes telegráficos.
En 1930 el alcalde, Francisco Gómez-Rodulfo López, junto con el concejal delegado de los servicios eléctricos, Alejandro Martín Cascón, se reúnen con el jefe de la línea de Telégrafos, Luis Ibáñez, y con el jefe de la estación telegráfica, Alejandro Bella, para tratar de mejorar el mal aspecto que producen los antiestéticos postes ubicados en La Corredera, entrada de la Ciudad. El señor Ibáñez promete que Telégrafos levantará en el centro de La Corredera, en sustitución del poste que tiene instalado, una torrecilla adecuada y que hará otras sustituciones análogas en la calle Colón. El Ayuntamiento propone utilizar la estructura de La Corredera para colocar una lámpara para alumbrar intensamente el lugar además de servir de soporte de las líneas de baja tensión que pasan por allí.
Durante ese año, el Jefe de Telégrafos se pone en contacto con la empresa Eléctrica de Navahonda para que en el plazo de seis meses retire las líneas de alta tensión que pasan por la población y con toda urgencia la de El Murallón, pues en este lugar un fuerte temporal de lluvia y viento ha partido un poste que se encontraba en mal estado, ocasionando trastornos en la comunicaciones telegráficas con Candelario y Sequeros.
En 1934 se traspasan al Estado los telefonemas que se envían a través de la Compañía Telefónica Nacional de España y de su tramitación se encarga Telégrafos.
Las instalaciones en la central telegráfica de Béjar no son suficientes para la ampliación del servicio pues se cursan unos doscientos telegramas diarios mediante un viejo aparato Morse y para realizar esta nueva prestación sería necesario adquirir un moderno tele-tipógrafo. El personal técnico, ordenanzas y repartidores tampoco son bastantes para atender el aumento del servicio y se demanda más personal y un horario de veinticuatro horas.
Como las necesarias mejoras pueden retrasarse, la oficina de Telégrafos de Béjar dicta una normativa para intentar agilizar el servicio:
El importe de todos los telegramas que se depositen en la ventanilla de la oficina telegráfica de nuestra ciudad, se hará efectivo en el acto del depósito, pues así lo impone la aglomeración del servicio en la misma.
Los telegramas dados por teléfono a la Central, se cargarán al usuario del teléfono y a nombre del que esté inscrito en la guía telefónica.
El servicio de telegramas por teléfono se hace igual que venía haciendo la Compañía Telefónica Nacional y en las modalidades de ordinario, urgente, madrugada y con respuesta pagada.
No se admiten por teléfono, como tampoco admitía la Compañía Telefónica, los diferidos y comerciales. Estas clases se admiten depositándolos en la ventanilla.
El trabajo se irá incremento durante unos veinte años más, casi con los mismos medios, para lentamente ir descendiendo hasta la actualidad, al ser la telegrafía reemplazada, en parte, por otros sistemas de comunicación.
LAS UBICACIONES DE LAS DEPENDENCIAS DE TELÉGRAFOS
Cuando en 1863 se estable el servicio telegráfico en Béjar, las dependencias de Telégrafos se anexionan a las de Correos.
En 1904 la Dirección General de Correos y Telégrafos se dirige al Ayuntamiento para requerir un local donde ubicar por separado ambos servicios.
Una nueva solicitud de la Dirección General demandando un local provisional donde instalar las oficinas de Correos independientes de las de Telégrafos se trata en junta municipal en 1908. Se acuerda ofrecer las habitaciones que ocupa el alguacil del alcalde, en el local que estuvo instalada la antigua Escuela de Artes y Oficios.
En 1917 la Dirección General de Correos y Telégrafos saca a concurso el alquiler de un local en Béjar donde trasladar las oficinas de Telégrafos y la residencia del Jefe de Telégrafos. El precio máximo que ofrece es de 1.250 pesetas anuales.
Las ofertas presentadas son desestimadas y al año siguiente se abre un nuevo concurso ofreciendo 1.350 pesetas anuales:
Se invita a los señores propietarios de fincas urbanas en Béjar a que se presenten, si les conviniere, en el plazo de treinta días, a contar desde el en que se publique este anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia y en las oficinas de dicha ciudad o en las de esta capital, las proposiciones correspondientes en papel de una peseta, acompañada de los planos o croquis de las casas que ofrezcan; advirtiéndoles que para la aceptación se tendrá en cuenta, además del precio del alquiler, que no podrá exceder de mil trescientas cincuenta pesetas anuales, el sitio, estado y condiciones del inmueble con capacidad bastante para los servicios siguientes: Portería, despacho para el público, vivienda para el Jefe, retrete y una habitación de regulares dimensiones para depósito de material.
El contrato de arriendo se hará por cinco años prorrogables por la tácita de año en año, aviso para el desahucio con tres meses de anticipación, prorrogables por otros tres para el completo desalojo del local, con derecho a utilizar el tejado del edificio para la colocación de una torrecilla, si fuera necesaria, para la entrada de hilos de la red telefónica urbana, si algún día se estableciese, siendo en este caso cuenta de la Administración los desperfectos que pudieron ocasionarse en aquél. Salamanca, 11 de mayo de 1918. EL Jefe de la Sección, Juan Artacho.
En 1919 se realiza el traslado de las dependencias de Telégrafos, junto a las de Teléfonos, a un nuevo edificio ubicado en El Murallón.
El periódico La Victoria nos da detalles de las nuevas instalaciones:
El orden, la limpieza, la elegancia, y el arte en la instalación y la buena distribución de las distintas dependencias, son las cualidades que resaltan y que primero llaman la atención del visitante en la nueva oficina de Telégrafos.
Se entra por un ancho pasillo en el que, adosados a la pared, se encuentran pupitres de fuertes lunas de cristal para poder redactar los telegramas. Esta dependencia está separada de la oficina por un bastidor de cristales con las ventanillas necesarias para el servicio.
En marzo de 1925 se saca a concurso un local donde trasladar nuevamente los servicios de Telégrafos, al no conseguir donde instalar las oficinas y la vivienda del Jefe de Telégrafos, en septiembre se publica otro anuncio:
Habiendo sido declarado desierto el concurso celebrado en el mes de marzo último para arrendamiento de local para la instalación de los servicios de Telégrafos y vivienda del señor jefe, se abre un nuevo concurso y se admiten proposiciones en la Jefatura de la Sección de Salamanca, o en esta Oficina de Telégrafos, durante el plazo de diez días a contar desde la publicación del anuncio del mismo en el Boletín Oficial de la Provincia. En las ofertas se fijará el precio anual de arrendamiento y deberán ser acompañadas de planos o croquis de los locales que se ofrezcan.
Al año siguiente se consigue alquilar un local con vivienda en la calle Solano, 28. A ella se traslada el Jefe de Telégrafos, Alejandro Bella y su esposa.
La Dirección General de Telecomunicaciones anuncia un nuevo concurso de alquiler en 1932. El precio máximo que ofrece es de 2.500 pesetas anuales.
Alquilan un local en la calle Mayor de Sánchez Ocaña, números 24 y 26. Al año siguiente trasladan las oficinas del servicio telegráfico.
En junio de 1935, nuestro querido alcalde, Ramón Olleros Gregorio, viaja a Madrid donde consigue que por cuenta del Estado se pueda construir un edificio para ubicar los servicios de Correos y Telégrafos y que sirva a la vez de sede a la Compañía Telefónica.
El Ayuntamiento propone la antigua iglesia de San Gil y la zona que ocupa la Cocina Económica.
Una representación de la Cámara de Comercio y los jefes de las oficinas de Correos y Telégrafos, señores García y Parra, son los encargados de informar favorablemente al Gobierno de la propuesta del Ayuntamiento.
En agosto de 1935, en sesión municipal presidida por el alcalde, señor Olleros Gregorio, a la que asisten los concejales señores Gosálvez Anaya, Martín Ceñudo, López Gosálvez, Brusi, Iglesias, Díaz Aparicio, Grande y Martín Cascón, se delibera el ofrecimiento del Ayuntamiento de los antiguos locales que fueron iglesia de San Gil y Cocina Económica:
Martín Ceñudo: Yo no me opongo, pero creo que el Ayuntamiento va a necesitar de aquí a unos años ese edificio para montar en él sus oficinas; ofrézcanse otros solares o locales, como el de don Pedro Junquera, lindante con el comercio de don Jesús Rodríguez.
Presidencia: En el edificio de San Gil hay capacidad para estos servicios y el Ayuntamiento, por su situación económica no puede hacer otra cosa; por lo tanto, debe nombrarse una Comisión municipal que con otra que designe la Cámara de Comercio, proponga al Ayuntamiento el edificio que ha de ofrecerse.
Iglesias y Cascón: Debe resolverse en esta sesión por la urgencia del caso.
Se acuerda que Fomento consulte con la Cámara de Comercio y Jefaturas locales de Correos y Telégrafos.
La Subsecretaría de Comunicaciones indica la necesidad de un solar de trescientos cincuenta metros cuadrados.
En enero de 1936 se vuelve a tratar el tema de la construcción del edificio destinado a Correos y Telégrafos. El señor Martín Ceñudo opina que se ceda el de Valeriano Rodríguez que tiene en La Solana, acordando contestar diciendo que no existe en la localidad, dentro de las normas exigidas para estas construcciones, más que dicho solar.
En abril del mismo año, el Ministerio de Fomento informa que el arquitecto, señor Lozano, ha visitado Béjar fijando como sitio para construir el edificio el propuesto en la explanada de El Murallón, a reserva de que el Ministerio lo acepte.
En sesión municipal celebrada en 1939 se acuerda ratificar la oferta del solar de El Murallón al Ministerio de Comunicaciones y enviar la documentación que reclame.
La documentación debe de aguardar durante muchos años para que sea requerida pues la construcción del nuevo edificio se demora.
La nueva Casa de Telecomunicación se construye en el solar de El Murallón, en la calle Colón, 38. En ella quedan emplazados los servicios de Correos y Telégrafos.
En la Memoria de Secretaría del Excmo. Ayuntamiento del año 1964, siendo el Secretario General Juan Mahillo Santos, se especifica que durante dicho año se han terminado las obras de la Casa de Telecomunicación y que el solar donde se ha construido ha sido cedido gratuitamente al Ministerio de la Gobernación por el Ayuntamiento.
La inauguración se aplaza por problemas relacionados con el mobiliario y la limpieza.
Por fin, el domingo 24 de enero de 1965, después de solventar los problemas, se abren al público las oficinas de Correos y Telégrafos.
El edificio dispone de una planta baja para oficinas y dependencias de los servicios de Correos y Telégrafos y de un primer piso para vivienda. En la planta baja, en el porche de la entrada se encuentran los buzones de recogida de correspondencia de Correos y en el vestíbulo se hallan los apartados de Correos y un largo mostrador donde se sitúan los empleados que atienden al público, de frente los de Correos y en la parte derecha los de Telégrafos.
El periodista José de Frutos realiza una entrevista a Ángel Gil Rodríguez, administrador de Correos, publicada en Béjar en Madrid el 23 de enero de 1965, en la que el señor Gil manifiesta que el mérito de esta Casa de Telecomunicación hay que atribuírselo, aparte de a las altas autoridades postales, ministeriales, provinciales y a nuestro Ayuntamiento, a Amable García y a su hijo don Ceferino García Martínez, almas del impulso de su construcción.
CEFERINO GARCÍA MARTÍNEZ nace en Ledesma el 3 de enero de 1921.

Retrato pintado por Mª Luisa Terol
Museo Postal y Telegráfico de Madrid
Museo Postal y Telegráfico de Madrid
Es hijo de Amable García Sánchez y de Pilar Martínez Blanco. A los tres años, junto con su familia, se traslada a Béjar. Realiza los primeros estudios en el colegio de Manuel Verdejo, el Bachillerato en el Instituto y en Salamanca los estudios de Magisterio además de preparar las oposiciones al Cuerpo Técnico de Correos en el que ingresa en 1941. Al año se diploma en Documentación y Biblioteconomía.
Después del servicio militar regresa a Béjar donde empieza a trabajar en Correos además de impartir sus conocimientos en la Academia Amacardi. Permanece en Béjar hasta el año 1964 que le destinan a Madrid donde en Correos y Telégrafos será Jefe de la Sección de Documentación del Instituto de Estudios Postales. Llegará a encargarse de la dirección del Museo Postal y Telegráfico donde le llega la jubilación en 1986.
Es autor de numerosas obras, entre ellas: “Juglares de ahora” (1956); “Oficinas, centros y vías postales” (1977); “España a través de los sellos” (1982); “Estudios de legislación postal y telegráfica” (1978 -1980, doce volúmenes); “Inventario de los lugares bejaranos” (1984 – 1989, cuatro ediciones); “Centenario de la Cámara de Comercio e Industria de Béjar 1886-1986” (1986); “Un paseo por el Béjar del siglo XVIII” (1987); “Guía turística de Béjar” (1987); “Béjar en plumas ajenas” (1988), “Primera antología poética de Béjar” (1989); “Béjar en su historia, libro primero” (1989); “Béjar bien merece la pena, carta gastronómica” (1990); “Caducaban las aves en los vientos” (1991); “Guía de Béjar y Candelario” (1991); “Béjar en su historia, libro segundo” (1991); “Candelario, parada y fonda” (1993) y “Béjar en su historia, libro tercero” (1993).
Entre otras distinciones, es Académico de número de la Iberoamericana y Filipina de Historia Postal, miembro numerario del Centro de Estudios Bejaranos, Comendador de la Orden del Mérito Civil. Está en posesión, entre otras, de la Medalla de Oro al Mérito Postal, Medalla de Plata Individual del Mérito en el Trabajo y Medalla de Oro de la Hermandad de Funcionarios de Comunicaciones.
Corresponsal de los diarios salmantinos, de Radio Salamanca y de varias agencias nacionales de noticias. Director y articulista de Béjar en Madrid. Primer premio de novela corta en los Juegos Florales de Béjar; primer premio de guiones cinematográficos en Ciudad Rodrigo; premio especial Santo Tomás de Aquino; primer premio y medalla en el Certamen Internacional de Filatelia 75; premios en el Casino Obrero…
Casado con Gloria Sánchez Williams. Tienen cuatro hijos.
Fallece en Salamanca el 16 de agosto de 1993 a los 72 años de edad.
La Casa de Telecomunicación de Béjar es un bonito y sólido edificio que ya cuenta con casi medio siglo de existencia.
NOTAS:
6 - En 1881 se había fundado la Sociedad Española de Electricidad en Barcelona, primera empresa que produce y distribuye electricidad en Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.
En 1898 el Ayuntamiento de Béjar concede a la nueva empresa de electricidad “La Abeja” el permiso para el tendido de cables y colocación de palomillas y postes en la vía pública, debiendo de ser ochavados y pintados dichos postes y las palomillas y el cable recubierto.
El Ayuntamiento designará los puntos en los cuales hayan de fijarse los postes y transformadores, así como también indicará los parajes por donde el cable debe de ir recubierto. La Empresa pagará al Ayuntamiento por ocupación de la vía pública dos mil pesetas, sobre la base de 10.000 bujías de fuerza de producción y más o menos proporcionalmente a la potencia de la máquina.
En 1915 la sociedad anónima de electricidad “La Abeja” abre un concurso para la ejecución de las obras del salto de agua que proyecta construir para el aprovechamiento de la aguas del río Cuerpo de Hombre en el término de Candelario, consistente en una presa sobre dicho río y un canal de derivación de 1.500 metros de longitud. Se deben de presentar las proposiciones en la oficina de la Sociedad, sita en la calle Mayor de Reinoso, 1.
La electricidad llega a Valdesangil en enero de 1920 y a Fuentebuena en marzo de 1931.
7 - En junio de 1892 se produce la primera huelga de funcionarios de España, conocida como la huelga romántica de los telegrafistas. Entre las consecuencias que resultan de la huelga se encuentra la dimisión del ministro de la Gobernación. Cuatro meses más tarde, el nuevo ministro, Raimundo Fernández Villaverde, decreta la suspensión del Cuerpo de Comunicaciones, separando así a Correos de Telégrafos.
Durante la primera década del siglo XX se producen movimientos reivindicativos en Correos y Telégrafos de España.
En 1914 se crea la Junta Consultiva que se encarga de tramitar las reclamaciones a la Dirección General. En 1917, en el Centro Telegráfico de Madrid se crea un centro reivindicativo ante el empeoramiento de las condiciones de trabajo con el aumento del servicio sin ampliar el personal ni los recursos presupuestarios.
Ante la falta de respuestas de la Dirección General, en febrero de 1918 se plantea realizar una huelga de celo. Al mes siguiente se militariza el servicio de Correos y Telégrafos con la ocupación por la Guardia Civil de todas las oficinas de Telégrafos y se decreta la aplicación del Código de Justicia Militar en casos de insubordinación. Con la llegada como presidente del Gobierno de Antonio Maura se pone fin al conflicto. Se aprueba la Ley de Bases de Funcionarios Públicos como vía que regula las reivindicaciones, entre ellas el derecho de asociación.
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