5/1/2012

Inicios del telégrafo eléctrico en Béjar (1/2)







INICIOS DEL TELÉGRAFO ELÉCTRICO EN BÉJAR

La Revista Salmantina, en febrero de 1852, publica un artículo bajo el título Telégrafo Aéreo y Eléctrico, en el que se apunta el comienzo de un novedoso sistema de comunicación: el telégrafo eléctrico.








Grande es la diferencia que hay entre la comunicación por telégrafos aéreos y eléctricos. Por medio del telégrafo aéreo se puede con un tiempo despejado y claro, trasmitir una noticia en el espacio de una hora a 200 leguas de distancia; por conducto del telégrafo eléctrico, las noticias recorren un espacio de 70.000 leguas por segundo.

La mencionada revista se hace eco de este gran avance en la comunicación que empieza a ser una realidad en España, pues es en ese año cuando se instala la primera línea telegráfica eléctrica, la de Madrid a Irún.

En enero de 1856 se aprueba la construcción de la línea electro-telegráfica Benavente-Ciudad Rodrigo por Salamanca. Un año más tarde se conectan las dos ciudades con estaciones intermedias en Zamora, Salamanca y Tamames. La línea tiene una longitud de 153,55 km y su importe asciende a 413.383,69 reales.

Durante 1861 y 1862 se aprueban diversos presupuestos extraordinarios para ampliar la red telegráfica nacional, entre los que se encuentra la línea de La Fregeneda (partido judicial de Vitigudino) a Ávila, línea que transcurre por Béjar. También se aprueba el presupuesto para la instalación de la línea Salamanca-Cáceres.

Es a mediados de 1863 cuando se realiza el tendido telegráfico entre estas dos capitales de provincia con estaciones intermedias en Béjar, Baños de Montemayor y Plasencia. La longitud de la línea es de 198,386 km y para su instalación se emplean dos hilos de alambre de hierro galvanizado.

Cuando se instala este nuevo servicio telegráfico, en España existen ciento noventa estaciones telegráficas funcionando.

El 15 de noviembre de 1863 empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar.


LOS PRIMEROS PASOS DE LA TELEGRAFÍA EN BÉJAR

A los pocos años de instalarse el telégrafo en Béjar, se producen unas revueltas populares que ocasionan daños en el tendido dejando a la ciudad sin comunicación telegráfica.

En 1872, según la noticia publicada en La Correspondencia de España, varios republicanos de Béjar recorren la población divididos en grupos pocos numerosos y rompen los hilos del telégrafo en el sitio llamado Despoblado de La Corredera. A la semana siguiente, la citada publicación informa que las comunicaciones con Béjar ya se encuentran restablecidas.

El 8 de diciembre de 1892 es un día importante para la historia de Béjar, pues se inaugura la llegada de la luz eléctrica (6). Este avance no incide en el funcionamiento de los equipos telegráficos que continúan dependiendo de pilas eléctricas.

Los postes telegráficos y eléctricos nunca han resultado estéticos y menos cuando se encuentran dentro de las poblaciones.

La propuesta de la empresa electricista “Hernández-Anaya-Petit” en contestación a un oficio del Ayuntamiento en el que se pide a dicha empresa la sustitución de los postes redondos por ella instalados por otros ochavados que resulten más estéticos, se delibera en la sesión municipal celebrada el 1º de septiembre de 1898.

La empresa dice que nada más lejos de su ánimo que el faltar a las bases estipuladas, en demostración de lo cual, afirma que la base cuarta no se refiere a postes que se coloquen fuera de la población, y que, como a su entender La Solana es la ronda y está fuera de la población, no tiene la empresa la obligación de colocar en ella postes ochavados, siendo los redondos allí colocados mejores que los de otras empresas o particulares, y estando los de la empresa exponente con la suficiente altura para colocar los hilos del telégrafo y teléfonos que allí existen, siendo imposible encontrar en este país vigas de la necesaria longitud y grueso para que, sin perjuicio de la resistencia, puedan ser ochavadas.

En cuanto al caso de la población, añade la empresa que está dispuesta a colocar columnas de madera que embellezcan los sitios que se coloquen.

Respecto a la pintura manifiesta que la que hasta ahora se dado a los postes es solo la primera mano, que ha de fijar el color definitivo, del cual espera ha de quedar el Ayuntamiento satisfecho.

Al inicio del siguiente siglo siguen las desavenencias relacionadas con los postes telegráficos.

En 1901 se amplía la vía pública en el Paseo de la Cruz y en un tramo junto al Parque Municipal y como consecuencia de la reforma se quedan dentro de la calzada varios postes de telégrafos y de electricidad. El jefe de Telégrafos y los responsables de las empresas eléctricas ponen obstáculos para remeter los postes, situación que motiva que el asunto tenga que ser tratado en sesión municipal. El Ayuntamiento obliga a las empresas a colocarlos por las aceras y a las eléctricas, además, a instalar redes de seguridad en los cruces de los cables con las vías públicas.

En 1905 el Ayuntamiento solicita a la Dirección General de Correos y Telégrafos la instalación de la línea telegráfica entre Béjar y El Barco de Ávila. Dicha Dirección aprueba la solicitud con la condición de que los postes que se necesiten sean aportados por ambas localidades. A los cuatro años se instala la línea bajo la dirección del personal por parte de la oficina de Telégrafos de Béjar.

Con el transcurso del tiempo algunos de los postes telegráficos requieren que sean renovados. En 1908 salen a subasta cincuenta postes inútiles que existen en los ramales Béjar-Sequeros y Béjar-Candelario, al tipo de cincuenta céntimos de peseta por poste.

La Dirección de Comunicaciones envía a la oficina de Béjar una orden para que se rechacen los telegramas redactados en catalán que se dirijan al extranjero y también cuando se tengan que cursar por los hilos de las vías férreas. Para los dirigidos al interior, en condiciones normales, se tendrá tolerancia o bien advirtiendo a los expedidores que pueden sufrir algún entorpecimiento o error.

Una importante reforma en las comunicaciones se produce en Béjar en el año 1911. El 1º de agosto se separan los servicios de Correos de los de Telégrafos.

Después de algún tiempo de gestiones, la Cámara Oficial de Comercio e Industria y en particular su presidente, Anselmo García Galindo, consigue que se separen los servicios locales de Correos y Telégrafos.

Una de las consecuencias de la separación es el establecimiento del giro postal entre Béjar y otras poblaciones. La relación de éstas se halla en la oficina telegráfica para poder ser consultada.

El periódico republicano Béjar Nueva, de fecha 22 de julio de 1911, elogia la labor realizada por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar hasta culminar con la separación de ambos servicios:

En números anteriores se ocupaba Béjar Nueva, a favor de las clases comerciales e industriales, por las que siente verdadera simpatía y del público en general, de los beneficios que disfrutaríamos con la reforma local del servicio de Correos y Telégrafos, excitando el celo de nuestra Cámara de Comercio, cuyo valioso concurso y decidido esfuerzo se ha demostrado, una vez más, con tal motivo, cosa que nos es muy grata reconocer y con justicia aplaudir.

Los insistentes clamores de unos y de otros; las gestiones hechas con asiduidad inquebrantable y el interés de todos, escudado en un indiscutible derecho, han producido apetecibles frutos.

El Gobierno ha decretado, recientemente, la disfunción del servicio local de Correos y Telégrafos estableciéndose, por tanto, dos oficinas para los referidos servicios, con separación absoluta la una de la otra. La Cámara de Comercio e Industria está de enhorabuena...

Al inicio de 1918, Béjar en Madrid da la noticia del enlace matrimonial del Jefe de Telégrafos Alejandro Bella con Martinita Gosálvez:

A las dos familias enviamos nuestro parabién, y damos la enhorabuena muy especialmente al novio, porque ya podrá pelar la pava hasta no dejar ni una pluma. Al calor del brasero, después de resistir heroicamente el aire pulmoníaco, que sube por La Solana, meses y meses. Tenemos entendido que el bondadoso D. Remigio, velando por la salud de sus futuros yernos y en vista de que aún quedan algunos por hacer penitencia en la reja, va instalar una marquesina de cristales que les evite iguales fríos que sufrieron los que por ella pasaron.

En 1918 los empleados de Telégrafos de España realizan una huelga de brazos caídos.

Se ocasiona como consecuencia del empeoramiento de las condiciones de trabajo al aumentarse el servicio sin ampliar el personal ni los recursos presupuestarios (7). Los Cuerpos de Correos y Telégrafos se disuelven, se militarizan a los empleados y las tropas ocupan las oficinas postales y telegráficas. Se unen a la huelga los funcionarios del Ministerio de Hacienda. Se llega a producir la dimisión del Gobierno de García Prieto.

En Béjar, el capitán de la Guardia Civil, Manuel Oliva, se hace cargo de los aparatos y efectos de la estación telegráfica y de la oficina de Correos se encarga el comandante militar de esta plaza, Policarpo Navarro. Un teniente, un sargento y un cabo realizan el servicio de distribución de la correspondencia postal y el reparto a domicilio lo ejecutan los soldados del regimiento Toledo.

La huelga finaliza al conseguirse un aumento de sueldo y de plantillas.

Los funcionarios de las escalas facultativas y subalternas de los Cuerpos de Correos y Telégrafos de Béjar celebran las mejoras obtenidas con un banquete. La comida es servida por el acreditado cocinero Juan Rodríguez.

Los señores García y Bella, jefes de Correos y de Telégrafos, abrazan como signo de solidaridad, y haciéndolo cada uno de ellos a un cartero y a un celador, simbolizando así el aprecio que siente el personal facultativo al subalterno, por la actitud seguida por éste en el pasado conflicto.

A su término toman la palabra los señores Parra, oficial de Telégrafos y Buenavista, de Correos y los carteros señores Parra y Campo y el celador de Telégrafo señor Martín. El oficial de Telégrafos, Marcial Rodríguez, habla en nombre de los oficiales en expectación de destino.

Los diecinueve empleados asistentes acuerdan recaudar dinero para la Casa de Caridad y el Asilo de Ancianos. El fotógrafo Bienvenido Castro realiza una fotografía artística de los concurrentes.

En 1918 la telegrafía en Béjar se utiliza para una inocentada.

El día de los Santos Inocentes de dicho año, el periódico bejarano La Victoria da la noticia de un prodigioso invento realizado en la Escuela Industrial:

En nuestra Escuela Industrial se han verificado esta mañana las pruebas oficiales de un prodigioso invento, hecho por un perito industrial de la misma, cuyo nombre no estamos autorizados a publicar. El inventor, ha cedido la propiedad y derechos que tenga sobre la explotación de su invento a la Escuela Industrial. Se trata de un cuerpo gaseoso, de muy escasa densidad, de color amarillento y olor penetrante.

Su aplicación importantísima, llamada a producir una verdadera revolución en el mundo científico, tiene lugar en la telegrafía sin hilos.

Sabido es que las ondas hertzianas que se prolongan en todas direcciones, pueden ser recogidas por cualquier receptor, que se coloque en el campo de oscilación de las ondas.

Se ha tratado hace tiempo de conseguir, que solo reciba las comunicaciones telegráficas aquel a quien se envían por medio del isocronismo de los aparatos o de las ondas, pero todas las tentativas han resultado infructuosas. El descubrimiento del ignorado ex alumno de nuestra Escuela resuelve este problema, con solo fijar una esfera de cristal de ciento veinticinco metros de diámetro, llena del gas inventado, en la parte superior de la antena trasmisora y receptriz.

En 1919, el Jefe de la Estación Telegráfica, Alejandro Bella, comunica a los industriales y comerciales una disposición de la Dirección General de Correos y Telégrafos referente a la correspondencia comercial que tenga impresa la dirección telegráfica:

Habiendo observado esta Oficina, que muchos señores usan en sus papeles timbrados de sus cartas, facturas, etc., membretes que dicen: “Telegramas o Dirección telegráfica: Fulano de tal”, y como seguramente ignoran que, para poder hacer uso del mencionado membrete, es necesario solicitarlo por instancia de la Dirección General de Correos y Telégrafos, por conducto de esta Oficina, previo pago de cuarenta pesetas anuales, importe que marca el Reglamento, para poder hacer uso de dicho beneficio, se ruega encarecidamente a todos aquellos que no se pongan dentro de las condiciones que se exigen, lo borren de sus cartas, en evitación de los perjuicios que el no hacerlo los pudiera acarrear.

Durante 1919 se transmiten en Béjar un total de 40.175 telegramas, cifra que duplica prácticamente a la del año anterior. En el servicio de Telégrafos trabajan dos oficiales, dos ordenanzas y tres celadores.

Finaliza la década con una petición del Jefe de Telégrafos y de los demás funcionarios para que el alcalde se incaute de la estación telegráfica para que pueda verificar el funcionamiento del servicio. A lo largo de una semana puede evidenciar que en la estación se recogen los telegramas diariamente por un empleado de la empresa García y Cascón y en su motocicleta los lleva a Guijuelo, donde un encargado de Telégrafos los recoge para depositarlos en la estación de Telégrafos de Salamanca desde donde se trasmiten a sus destinos.

En 1920 una sección del Cuerpo de Telégrafos instala una estación radio-telegráfica en el Paseo de la Cruz con la que se recibe radiogramas de Madrid y de otras poblaciones. En zonas más despejadas se consigue conectar con lugares mucho más distantes, incluso con África.

Estas prácticas tendrán su finalidad dos años más tarde cuando el rey Alfonso XIII realiza una visita a Béjar. En el mismo lugar instalan una estación radio-telegráfica cuyas antenas llaman la atención por su gran altura ya que tienen veintidós metros de longitud.

El 24 de junio de 1922, procedente de Las Hurdes, llega el rey Alfonso XIII acompañado de su séquito.

Las crónicas hacen referencia al esfuerzo que tuvieron que realizar los telegrafistas bejaranos a consecuencia de la regia visita.

Los telegrafistas, de la oficina de Béjar, merecen capítulo aparte. Toda la mañana del día 24 estuvieron trabajando incesantemente, pues tanto el telégrafo como el teléfono no dejaron de funcionar un solo momento, habiendo habido ocasiones, según hemos podido informarnos, en que recibieron llamadas a un mismo tiempo de ocho estaciones diferentes.

El ministro de la Gobernación envió órdenes al jefe de Telégrafos, señor Bella, para que estuviera preparado al paso del Rey, así lo hizo este señor, recibiéndolas en el mismo estribo del automóvil real, estando éste en marcha.

Al llegar a la Plaza Mayor y utilizando el teléfono del Ayuntamiento, se transmitió a Madrid (con la cual había hilo directo) la noticia de que S. M. entraba en el Ayuntamiento.

El señor Bella se presentó en Navahonda, como se lo había ordenado el ministro, y al despedirse el Rey en dicha fábrica, ya en el automóvil, llamó al mencionado jefe de Telégrafos y le ordenó telegrafiase a Palacio dando cuenta de su salida, orden que el señor Bella cumplimentó inmediatamente, utilizando el teléfono en dicha fábrica instalado.

Merece un caluroso aplauso, que muy gustosos les tributamos, tanto el señor Bella, como la señora auxiliar, doña Rosario Izquierdo y los jóvenes oficiales bejaranos que están en expectación de destino, pues a pesar del abrumador trabajo que sobre ellos pesó, tuvieron admirablemente atendidas todas las comunicaciones.

El Rey realiza un segundo viaje a Las Hurdes el día 17 de junio de 1930 para comprobar los progresos efectuados en esta región desde su anterior estancia. Cuando pasa por Béjar no se detiene por la lluvia torrencial que cae en esos momentos. Al día siguiente, de regreso a Madrid, en Béjar le aguardan unas cien personas, entre ellas el Jefe de Telégrafos, Alejandro Bella, que le saluda y se pone nuevamente a su disposición.

En 1922 se produce en España una huelga en Correos que repercute en el servicio telegráfico.

Por orden gubernativa, el alcalde bejarano, Clemente González Benito, se hace cargo de las oficinas y el secretario del Ayuntamiento, Pedro Miñana, junto al Cartero Mayor, Enrique Parra, se encargan de las funciones de los empleados de Correos. Como consecuencia de la huelga, los empleados de Telégrafos sufren un importante incremento de trabajo. Las crónicas bejaranas nos hablan de la incidencia de la huelga en la oficina telegráfica:

En telégrafos el trabajo que han tenido ha sido verdaderamente abrumador, habiendo llegado las transmisiones a cifras jamás conocidas en esta estación.

Se puede calcular que en los días que ha durado la huelga (ocho días), ha habido en esta oficina de telégrafos de dos mil quinientas a tres mil transmisiones de exceso y si se tiene en cuenta que no se dispone en ella más que el anticuado Morse, se comprenderá el trabajo que han tenido que soportar los oficiales de Telégrafos de nuestra ciudad, a los cuales enviamos nuestra más cordial felicitación, pues gracias a ellos no han dejado sentir tanto las consecuencias de la incomunicación postal.

En Béjar se inician gestiones para disponer de una comunicación directa con la red telegráfica nacional, y al ser desestimadas, se continuarán realizando a lo largo de varios años.

Alejandro Bella, en diciembre de 1922, informa a la Cámara Oficial de Comercio que El Barco de Ávila ya dispone de línea telegráfica directa con Madrid y propone realizar una solicitud al Director General de Comunicaciones para que autorice la conexión de Béjar con Madrid mediante la estación de El Barco de Ávila. Para realizar la conexión se recabaría la influencia de nuestro representante en las Cortes y la de los de El Barco de Ávila, Piedrahita y Ávila. Las gestiones no tienen resultados satisfactorios.

En junio de 1923 se celebra en Salamanca el IX Congreso de las Ciencias que es presidido por el rey Alfonso XIII.

Durante el Congreso se expone en el salón-teatro del colegio de Calatrava una importante selección de aparatos de telegrafía, entre ellos, una maqueta de una torre para telegrafía óptica, el primer aparato Wheatstone que se utiliza en España en la telegrafía eléctrica, el primer modelo de receptor Morse de punzón utilizado en España, el primer modelo de aparato impresor Hughes usado en el Palacio Real de Madrid, un aparato impresor Hughes ideado y construido en los talleres de la Dirección general de Telégrafos… y los últimos adelantos en telegrafía, como el tipógrafo Morkrum modelo 1.923.

Las jornadas se clausuran con una visita a Béjar y a Candelario. Los congresistas son obsequiados con un banquete en El Bosque.

En diciembre de 1924, el encargado accidental de la estación telegráfica de Béjar, Tomás Parra, informa que los servicios telefónicos de Béjar dependen de la Compañía Telefónica Nacional de España - empresa inaugurada en abril de dicho año - siendo el Cuerpo de Telégrafos completamente ajeno a ese servicio.

Desde las instituciones bejaranas se vuelve a reclamar la comunicación directa con la red telegráfica nacional.

La Dirección General de Telégrafos, en 1928, rechaza la petición realizada por el Municipio y la Cámara Oficial de Comercio para que nuestra Ciudad enlace con la red interurbana general de España:

Que por la razón de que por los servicios de intercambio y conferencias viene en la práctica subordinados a la capacidad de la líneas, ha habido la necesidad de limitar las autorizaciones aconsejándose tan solo en que en aquellos casos de reconocida justificación y conveniencia; añadiéndose que ello no obstante, tiene muy en cuenta la petición promovida en tal sentido por expresadas corporaciones por si se ofreciera ocasión para proponer al Ilmo. Señor Director general su aceptación.

La demanda de la comunicación directa con la red telegráfica nacional se plantea con perseverancia al igual que la estética y la seguridad de los postes telegráficos.

En 1930 el alcalde, Francisco Gómez-Rodulfo López, junto con el concejal delegado de los servicios eléctricos, Alejandro Martín Cascón, se reúnen con el jefe de la línea de Telégrafos, Luis Ibáñez, y con el jefe de la estación telegráfica, Alejandro Bella, para tratar de mejorar el mal aspecto que producen los antiestéticos postes ubicados en La Corredera, entrada de la Ciudad. El señor Ibáñez promete que Telégrafos levantará en el centro de La Corredera, en sustitución del poste que tiene instalado, una torrecilla adecuada y que hará otras sustituciones análogas en la calle Colón. El Ayuntamiento propone utilizar la estructura de La Corredera para colocar una lámpara para alumbrar intensamente el lugar además de servir de soporte de las líneas de baja tensión que pasan por allí.

Durante ese año, el Jefe de Telégrafos se pone en contacto con la empresa Eléctrica de Navahonda para que en el plazo de seis meses retire las líneas de alta tensión que pasan por la población y con toda urgencia la de El Murallón, pues en este lugar un fuerte temporal de lluvia y viento ha partido un poste que se encontraba en mal estado, ocasionando trastornos en la comunicaciones telegráficas con Candelario y Sequeros.

En 1934 se traspasan al Estado los telefonemas que se envían a través de la Compañía Telefónica Nacional de España y de su tramitación se encarga Telégrafos.

Las instalaciones en la central telegráfica de Béjar no son suficientes para la ampliación del servicio pues se cursan unos doscientos telegramas diarios mediante un viejo aparato Morse y para realizar esta nueva prestación sería necesario adquirir un moderno tele-tipógrafo. El personal técnico, ordenanzas y repartidores tampoco son bastantes para atender el aumento del servicio y se demanda más personal y un horario de veinticuatro horas.

Como las necesarias mejoras pueden retrasarse, la oficina de Telégrafos de Béjar dicta una normativa para intentar agilizar el servicio:

El importe de todos los telegramas que se depositen en la ventanilla de la oficina telegráfica de nuestra ciudad, se hará efectivo en el acto del depósito, pues así lo impone la aglomeración del servicio en la misma.

Los telegramas dados por teléfono a la Central, se cargarán al usuario del teléfono y a nombre del que esté inscrito en la guía telefónica.

El servicio de telegramas por teléfono se hace igual que venía haciendo la Compañía Telefónica Nacional y en las modalidades de ordinario, urgente, madrugada y con respuesta pagada.

No se admiten por teléfono, como tampoco admitía la Compañía Telefónica, los diferidos y comerciales. Estas clases se admiten depositándolos en la ventanilla.

El trabajo se irá incremento durante unos veinte años más, casi con los mismos medios, para lentamente ir descendiendo hasta la actualidad, al ser la telegrafía reemplazada, en parte, por otros sistemas de comunicación.


LAS UBICACIONES DE LAS DEPENDENCIAS DE TELÉGRAFOS

Cuando en 1863 se estable el servicio telegráfico en Béjar, las dependencias de Telégrafos se anexionan a las de Correos.

En 1904 la Dirección General de Correos y Telégrafos se dirige al Ayuntamiento para requerir un local donde ubicar por separado ambos servicios.

Una nueva solicitud de la Dirección General demandando un local provisional donde instalar las oficinas de Correos independientes de las de Telégrafos se trata en junta municipal en 1908. Se acuerda ofrecer las habitaciones que ocupa el alguacil del alcalde, en el local que estuvo instalada la antigua Escuela de Artes y Oficios.

En 1917 la Dirección General de Correos y Telégrafos saca a concurso el alquiler de un local en Béjar donde trasladar las oficinas de Telégrafos y la residencia del Jefe de Telégrafos. El precio máximo que ofrece es de 1.250 pesetas anuales.

Las ofertas presentadas son desestimadas y al año siguiente se abre un nuevo concurso ofreciendo 1.350 pesetas anuales:

Se invita a los señores propietarios de fincas urbanas en Béjar a que se presenten, si les conviniere, en el plazo de treinta días, a contar desde el en que se publique este anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia y en las oficinas de dicha ciudad o en las de esta capital, las proposiciones correspondientes en papel de una peseta, acompañada de los planos o croquis de las casas que ofrezcan; advirtiéndoles que para la aceptación se tendrá en cuenta, además del precio del alquiler, que no podrá exceder de mil trescientas cincuenta pesetas anuales, el sitio, estado y condiciones del inmueble con capacidad bastante para los servicios siguientes: Portería, despacho para el público, vivienda para el Jefe, retrete y una habitación de regulares dimensiones para depósito de material.

El contrato de arriendo se hará por cinco años prorrogables por la tácita de año en año, aviso para el desahucio con tres meses de anticipación, prorrogables por otros tres para el completo desalojo del local, con derecho a utilizar el tejado del edificio para la colocación de una torrecilla, si fuera necesaria, para la entrada de hilos de la red telefónica urbana, si algún día se estableciese, siendo en este caso cuenta de la Administración los desperfectos que pudieron ocasionarse en aquél. Salamanca, 11 de mayo de 1918. EL Jefe de la Sección, Juan Artacho.

En 1919 se realiza el traslado de las dependencias de Telégrafos, junto a las de Teléfonos, a un nuevo edificio ubicado en El Murallón.

El periódico La Victoria nos da detalles de las nuevas instalaciones:

El orden, la limpieza, la elegancia, y el arte en la instalación y la buena distribución de las distintas dependencias, son las cualidades que resaltan y que primero llaman la atención del visitante en la nueva oficina de Telégrafos.

Se entra por un ancho pasillo en el que, adosados a la pared, se encuentran pupitres de fuertes lunas de cristal para poder redactar los telegramas. Esta dependencia está separada de la oficina por un bastidor de cristales con las ventanillas necesarias para el servicio.

En marzo de 1925 se saca a concurso un local donde trasladar nuevamente los servicios de Telégrafos, al no conseguir donde instalar las oficinas y la vivienda del Jefe de Telégrafos, en septiembre se publica otro anuncio:

Habiendo sido declarado desierto el concurso celebrado en el mes de marzo último para arrendamiento de local para la instalación de los servicios de Telégrafos y vivienda del señor jefe, se abre un nuevo concurso y se admiten proposiciones en la Jefatura de la Sección de Salamanca, o en esta Oficina de Telégrafos, durante el plazo de diez días a contar desde la publicación del anuncio del mismo en el Boletín Oficial de la Provincia. En las ofertas se fijará el precio anual de arrendamiento y deberán ser acompañadas de planos o croquis de los locales que se ofrezcan.

Al año siguiente se consigue alquilar un local con vivienda en la calle Solano, 28. A ella se traslada el Jefe de Telégrafos, Alejandro Bella y su esposa.

La Dirección General de Telecomunicaciones anuncia un nuevo concurso de alquiler en 1932. El precio máximo que ofrece es de 2.500 pesetas anuales.

Alquilan un local en la calle Mayor de Sánchez Ocaña, números 24 y 26. Al año siguiente trasladan las oficinas del servicio telegráfico.

En junio de 1935, nuestro querido alcalde, Ramón Olleros Gregorio, viaja a Madrid donde consigue que por cuenta del Estado se pueda construir un edificio para ubicar los servicios de Correos y Telégrafos y que sirva a la vez de sede a la Compañía Telefónica.

El Ayuntamiento propone la antigua iglesia de San Gil y la zona que ocupa la Cocina Económica.

Una representación de la Cámara de Comercio y los jefes de las oficinas de Correos y Telégrafos, señores García y Parra, son los encargados de informar favorablemente al Gobierno de la propuesta del Ayuntamiento.

En agosto de 1935, en sesión municipal presidida por el alcalde, señor Olleros Gregorio, a la que asisten los concejales señores Gosálvez Anaya, Martín Ceñudo, López Gosálvez, Brusi, Iglesias, Díaz Aparicio, Grande y Martín Cascón, se delibera el ofrecimiento del Ayuntamiento de los antiguos locales que fueron iglesia de San Gil y Cocina Económica:

Martín Ceñudo: Yo no me opongo, pero creo que el Ayuntamiento va a necesitar de aquí a unos años ese edificio para montar en él sus oficinas; ofrézcanse otros solares o locales, como el de don Pedro Junquera, lindante con el comercio de don Jesús Rodríguez.

Presidencia: En el edificio de San Gil hay capacidad para estos servicios y el Ayuntamiento, por su situación económica no puede hacer otra cosa; por lo tanto, debe nombrarse una Comisión municipal que con otra que designe la Cámara de Comercio, proponga al Ayuntamiento el edificio que ha de ofrecerse.

Iglesias y Cascón: Debe resolverse en esta sesión por la urgencia del caso.

Se acuerda que Fomento consulte con la Cámara de Comercio y Jefaturas locales de Correos y Telégrafos.

La Subsecretaría de Comunicaciones indica la necesidad de un solar de trescientos cincuenta metros cuadrados.

En enero de 1936 se vuelve a tratar el tema de la construcción del edificio destinado a Correos y Telégrafos. El señor Martín Ceñudo opina que se ceda el de Valeriano Rodríguez que tiene en La Solana, acordando contestar diciendo que no existe en la localidad, dentro de las normas exigidas para estas construcciones, más que dicho solar.

En abril del mismo año, el Ministerio de Fomento informa que el arquitecto, señor Lozano, ha visitado Béjar fijando como sitio para construir el edificio el propuesto en la explanada de El Murallón, a reserva de que el Ministerio lo acepte.

En sesión municipal celebrada en 1939 se acuerda ratificar la oferta del solar de El Murallón al Ministerio de Comunicaciones y enviar la documentación que reclame.

La documentación debe de aguardar durante muchos años para que sea requerida pues la construcción del nuevo edificio se demora.

La nueva Casa de Telecomunicación se construye en el solar de El Murallón, en la calle Colón, 38. En ella quedan emplazados los servicios de Correos y Telégrafos.

En la Memoria de Secretaría del Excmo. Ayuntamiento del año 1964, siendo el Secretario General Juan Mahillo Santos, se especifica que durante dicho año se han terminado las obras de la Casa de Telecomunicación y que el solar donde se ha construido ha sido cedido gratuitamente al Ministerio de la Gobernación por el Ayuntamiento.

La inauguración se aplaza por problemas relacionados con el mobiliario y la limpieza.

Por fin, el domingo 24 de enero de 1965, después de solventar los problemas, se abren al público las oficinas de Correos y Telégrafos.

El edificio dispone de una planta baja para oficinas y dependencias de los servicios de Correos y Telégrafos y de un primer piso para vivienda. En la planta baja, en el porche de la entrada se encuentran los buzones de recogida de correspondencia de Correos y en el vestíbulo se hallan los apartados de Correos y un largo mostrador donde se sitúan los empleados que atienden al público, de frente los de Correos y en la parte derecha los de Telégrafos.

El periodista José de Frutos realiza una entrevista a Ángel Gil Rodríguez, administrador de Correos, publicada en Béjar en Madrid el 23 de enero de 1965, en la que el señor Gil manifiesta que el mérito de esta Casa de Telecomunicación hay que atribuírselo, aparte de a las altas autoridades postales, ministeriales, provinciales y a nuestro Ayuntamiento, a Amable García y a su hijo don Ceferino García Martínez, almas del impulso de su construcción.


CEFERINO GARCÍA MARTÍNEZ nace en Ledesma el 3 de enero de 1921.


















Retrato pintado por Mª Luisa Terol
Museo Postal y Telegráfico de Madrid





Es hijo de Amable García Sánchez y de Pilar Martínez Blanco. A los tres años, junto con su familia, se traslada a Béjar. Realiza los primeros estudios en el colegio de Manuel Verdejo, el Bachillerato en el Instituto y en Salamanca los estudios de Magisterio además de preparar las oposiciones al Cuerpo Técnico de Correos en el que ingresa en 1941. Al año se diploma en Documentación y Biblioteconomía.

Después del servicio militar regresa a Béjar donde empieza a trabajar en Correos además de impartir sus conocimientos en la Academia Amacardi. Permanece en Béjar hasta el año 1964 que le destinan a Madrid donde en Correos y Telégrafos será Jefe de la Sección de Documentación del Instituto de Estudios Postales. Llegará a encargarse de la dirección del Museo Postal y Telegráfico donde le llega la jubilación en 1986.

Es autor de numerosas obras, entre ellas: “Juglares de ahora” (1956); “Oficinas, centros y vías postales” (1977); “España a través de los sellos” (1982); “Estudios de legislación postal y telegráfica” (1978 -1980, doce volúmenes); “Inventario de los lugares bejaranos” (1984 – 1989, cuatro ediciones); “Centenario de la Cámara de Comercio e Industria de Béjar 1886-1986” (1986); “Un paseo por el Béjar del siglo XVIII” (1987); “Guía turística de Béjar” (1987); “Béjar en plumas ajenas” (1988), “Primera antología poética de Béjar” (1989); “Béjar en su historia, libro primero” (1989); “Béjar bien merece la pena, carta gastronómica” (1990); “Caducaban las aves en los vientos” (1991); “Guía de Béjar y Candelario” (1991); “Béjar en su historia, libro segundo” (1991); “Candelario, parada y fonda” (1993) y “Béjar en su historia, libro tercero” (1993).

Entre otras distinciones, es Académico de número de la Iberoamericana y Filipina de Historia Postal, miembro numerario del Centro de Estudios Bejaranos, Comendador de la Orden del Mérito Civil. Está en posesión, entre otras, de la Medalla de Oro al Mérito Postal, Medalla de Plata Individual del Mérito en el Trabajo y Medalla de Oro de la Hermandad de Funcionarios de Comunicaciones.

Corresponsal de los diarios salmantinos, de Radio Salamanca y de varias agencias nacionales de noticias. Director y articulista de Béjar en Madrid. Primer premio de novela corta en los Juegos Florales de Béjar; primer premio de guiones cinematográficos en Ciudad Rodrigo; premio especial Santo Tomás de Aquino; primer premio y medalla en el Certamen Internacional de Filatelia 75; premios en el Casino Obrero…

Casado con Gloria Sánchez Williams. Tienen cuatro hijos.

Fallece en Salamanca el 16 de agosto de 1993 a los 72 años de edad.

La Casa de Telecomunicación de Béjar es un bonito y sólido edificio que ya cuenta con casi medio siglo de existencia.

NOTAS:

6 - En 1881 se había fundado la Sociedad Española de Electricidad en Barcelona, primera empresa que produce y distribuye electricidad en Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.

En 1898 el Ayuntamiento de Béjar concede a la nueva empresa de electricidad “La Abeja” el permiso para el tendido de cables y colocación de palomillas y postes en la vía pública, debiendo de ser ochavados y pintados dichos postes y las palomillas y el cable recubierto.

El Ayuntamiento designará los puntos en los cuales hayan de fijarse los postes y transformadores, así como también indicará los parajes por donde el cable debe de ir recubierto. La Empresa pagará al Ayuntamiento por ocupación de la vía pública dos mil pesetas, sobre la base de 10.000 bujías de fuerza de producción y más o menos proporcionalmente a la potencia de la máquina.

En 1915 la sociedad anónima de electricidad “La Abeja” abre un concurso para la ejecución de las obras del salto de agua que proyecta construir para el aprovechamiento de la aguas del río Cuerpo de Hombre en el término de Candelario, consistente en una presa sobre dicho río y un canal de derivación de 1.500 metros de longitud. Se deben de presentar las proposiciones en la oficina de la Sociedad, sita en la calle Mayor de Reinoso, 1.

La electricidad llega a Valdesangil en enero de 1920 y a Fuentebuena en marzo de 1931.

7 - En junio de 1892 se produce la primera huelga de funcionarios de España, conocida como la huelga romántica de los telegrafistas. Entre las consecuencias que resultan de la huelga se encuentra la dimisión del ministro de la Gobernación. Cuatro meses más tarde, el nuevo ministro, Raimundo Fernández Villaverde, decreta la suspensión del Cuerpo de Comunicaciones, separando así a Correos de Telégrafos.

Durante la primera década del siglo XX se producen movimientos reivindicativos en Correos y Telégrafos de España.

En 1914 se crea la Junta Consultiva que se encarga de tramitar las reclamaciones a la Dirección General. En 1917, en el Centro Telegráfico de Madrid se crea un centro reivindicativo ante el empeoramiento de las condiciones de trabajo con el aumento del servicio sin ampliar el personal ni los recursos presupuestarios.

Ante la falta de respuestas de la Dirección General, en febrero de 1918 se plantea realizar una huelga de celo. Al mes siguiente se militariza el servicio de Correos y Telégrafos con la ocupación por la Guardia Civil de todas las oficinas de Telégrafos y se decreta la aplicación del Código de Justicia Militar en casos de insubordinación. Con la llegada como presidente del Gobierno de Antonio Maura se pone fin al conflicto. Se aprueba la Ley de Bases de Funcionarios Públicos como vía que regula las reivindicaciones, entre ellas el derecho de asociación.

JAM-BÉJAR

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