6 ene. 2012

Inicios del telégrafo eléctrico en Béjar (2/2)





CENTROS DE PREPARACIÓN PARA EL INGRESO EN TELÉGRAFOS

Ante el prestigio que siempre ha gozado la profesión de telegrafista, no pasa mucho tiempo desde que se instala el telégrafo eléctrico en Béjar para que se establezcan en nuestra Ciudad centros para preparar las oposiciones de ingreso al Cuerpo de Telégrafos (8).

Los conocimientos requeridos eran: Gramática castellana, Geografía, Aritmética, Álgebra, Geometría, nociones elementales de Física y Química; lectura, traducción y escritura del francés y de otro idioma a elegir entre el inglés, alemán o italiano.

A finales de 1897, el Jefe de Telégrafos comunica la apertura de una academia para preparar las carreras de Correos y Telégrafos que estará a cargo del Subdirector de Telégrafos, Manuel Rodríguez Gómez y del Oficial, Ramiro Martínez Hernández, encargado de la oficina telegráfica.

En el Colegio Salesiano (9) en 1901, se inician los estudios para el ingreso en Telégrafos. Están dirigidos por Marcelino Cagigal Valdés, director de la Escuela Industrial de Béjar y ex oficial de Telégrafos.

También en 1901, en el colegio de 1ª y 2ª enseñanza Santo Tomás de Aquino, comienzan cursos preparatorios para ingresar en Telégrafos.

Hasta el año 1904 se realizan los cursos que imparte el personal encargado de Correos y Telégrafos.

En 1910 se anuncia en Béjar una academia para el ingreso en el Cuerpo de Telégrafos.

En 1915, Tomás Parra Sánchez, Oficial de Telégrafos, a los cinco años de estar destinado en Béjar, inicia un curso preparatorio para las oposiciones de ingreso a Correos y Telégrafos.

En el mismo año, Pablo Salvador informa en la prensa bejarana que desea pasar el verano en Béjar, donde tantas atenciones le han dispensado siempre. Quiere iniciar lecciones de las siguientes materias: De gramática castellana y francés, especiales para estudiantes de bachillerato, Correos y Telégrafos. De alemán para estudiantes de Medicina e ingeniería que necesiten aprobar dicho idioma en el próximo septiembre. De francés, especial para señoritas, en clase puramente particular, en domicilio. Se anuncia en la prensa bejarana hasta el año 1924.
En 1916, el presbítero Ignacio Parra, imparte clases de diferentes materias en la Academia de Correos y Telégrafos.

En 1917, Luis Caballero Noguerol, licenciado en Ciencias, da clases en una academia para preparar las oposiciones de ingreso a Correos, Telégrafos, Aduanas y Estadística.

La Academia Moderna se anuncia en la prensa bejarana durante los años 1924 y 1925. Prepara para Bachillerato, Magisterio, Correos y Telégrafos, Academias Militares, Prisiones y preparatorios de Medicina y Farmacia. Su director, Amable García Sánchez, es el Jefe de Correos de Béjar desde agosto de 1924.

En 1929 en el colegio de 2ª enseñanza Nuestra Señora del Castañar, se estudia, entre otras carreras, las de Correos y Telégrafos. Su director, Leopoldo González Marcos (10), licenciado en Filosofía y Letras, informa en La Victoria que en el colegio admiten alumnos internos, semi pensionistas y externos; siendo el internado de magníficas condiciones de alimentación, higiene y educación y que para más detalles hay que dirigirse al Director que se encuentra todos los domingos en la Fonda España. En el anuncio se añade la nota siguiente: Con el fin de hallar locales para este Centro, se ruega que todos los que tengan casas desalquiladas hagan la correspondiente oferta a la redacción de este periódico.

En Béjar seguirán existiendo centros donde preparar las oposiciones de ingreso en el Cuerpo de Correos y Telégrafos.


PERSONAS DEL CUERPO DE TELÉGRAFOS

Desde los albores del servicio telegráfico en Béjar, los empleados de Telégrafos, con su dedicación y profesionalidad, consiguen un reconocido prestigio.

En 1868, a los cinco años de establecerse el servicio telegráfico en Béjar, se producen los enfrentamientos con las tropas de Isabel II. Los telegrafistas bejaranos no abandonan el puesto de trabajo durante los hechos bélicos y dan muestras de su gran profesionalidad.

En 1869 la Dirección de Comunicaciones propone galardonarlos.

El Gobernador Civil de Salamanca, en 1899, declara exentos del impuesto de consumos a los empleados de Telégrafos de Béjar. En junta municipal, celebrada en septiembre de dicho año, se da lectura a la disposición que los exime y como puede dar ocasión a producirse abusos, se acuerda recurrir. A los dos años se acepta la recusación y una real orden establece que deben de abonar el impuesto del que se encuentran exentos.

En 1922, el periódico bejarano La Victoria publica una apología del empleado de Correos y Telégrafos:

La honradez y honor en el Cuerpo son grandes, muy grandes, ilimitados, pues en otro caso sería dificilísimo y penoso en extremo hacer el servicio, máxime tan perfectamente como hoy se efectúa.

Los funcionarios de Correos y Telégrafos, hermanos por la homogeneidad de sus funciones, constantes sinsabores y abrumador y excesivo trabajo, son los únicos empleados del Estado que cumplen con exceso su cometido, contemplando con admiración a la vez que despreciativamente a muchos empleados, figuras decorativas que, cual aves hambrientas, revolotean chupópteramente alrededor del Presupuesto; ganan como ningún funcionario sus haberes y lejos de ser dignos de compasión, son acreedores a la admiración, a la simpatía del pueblo en general, a que el Estado se preocupe un poquito de ellos.

Sus servicios de Correos y Telégrafos no cesan noche y día un solo instante y comprendiendo la necesidad de tal, es lógico que se trabaje a todas horas, pero no lo es menos que ya al que trabaja ocho meses al año le abonen doce, al que trabaja éstos día tras día se le abonen diez y seis; no asusta por tanto a los referidos funcionarios la disposición de cada empleado trabaje seis horas, anotándose la hora de entrada y salida; en los Cuerpos de referencia el que menos trabaja es de ocho horas en adelante y además no pueden determinarse el límite de trabajo, pues aun cuando la hora de comienzo sea fija, la de terminación no lo es, no puede serlo, excediendo siempre en mucho a la marcada, debido principalmente a la urgencia de todos los asuntos, a que no pueden aplazarse.


Los empleados de Telégrafos casi siempre han trabajado de la mano con los de Correos y con los de Teléfonos hasta el 1924, año de la fundación de la Compañía Telefónica Nacional de España.


EL TENDIDO TELEGRÁFICO EN LA LÍNEA FERROVIARIA

En los últimos años del siglo XIX en Béjar se hace realidad un anhelado deseo: la llegada del ferrocarril (11).

Durante la instalación del tendido telegráfico en la línea del ferrocarril Plasencia-Astorga se presentan varios problemas en el tramo de Plasencia a Salamanca. En la revista El Telegrafista Español, de fecha 1º de octubre de 1893, en un escrito dirigido al director de dicha revista, se describen las peripecias que deben de sufrir los obreros para poder cobrar sus salarios.

Como la compañía del ferrocarril del Oeste de España no quiso recibir la línea telegráfica por defectos de construcción que la misma encontraba entre Plasencia y Béjar, cuyas obras dirigió un dependiente de la casa Weiller llamado M. Pinos, y por faltar que construir unos siete kilómetros en diferentes sitios entre Béjar y Salamanca, hubo que obligar al contratista, que era la expresada casa, a habilitarla para el servicio; y con este objeto la referida casa encomendó a su representante, barón de Castex, las reparaciones de la parte de la línea construida y los trozos que en ella faltaban. Dicho barón de Castex propuso a D. Florencio Rodríguez de Arce llevar a cabo todo esto por cuenta exclusiva de la casa, y este señor lo aceptó como Director o Inspector de los trabajos, devengando sus honorarios, como los demás obreros...

Cuando se iban terminando los trabajos, dejó de remitir fondos, que al principio de la campaña llegaban a los obreros con regularidad; pero en los últimos meses, ya porque el barón no se encontraba en Madrid, ya porque anunciaba los remitiría en seguida, lo cierto es que desde septiembre (1892) no volvimos a recibir ni un céntimo. Me consta, como a los demás obreros, que el Sr. Arce los pedía con anticipación, y que al terminar los trabajos, le contestó el barón que los pidiéramos a la Compañía férrea. Pero la Compañía no se obligó con el Sr. Arce, ni con nosotros, a pagarnos nada, y por consiguiente, nada debíamos pedirla...

En su vista, demandé yo ante juicio verbal al señor barón de Castex, como representante de la casa Weiller y Compañía; y al juicio concurrió un procurador en su nombre, pero aún no salgo de mi asombro. El señor barón de Castex, que había admitido todas las cuentas que le rendía el Sr. Arce, con el lema “Casa Weiller y Compañía”, sin entrar a discutir si nos debía o no nos debía, no admitió la demanda por falta de personalidad y no representar a la Casa Weiller y Compañía, y sí sólo a Lazare Weiller. ¡Como si el barón de Castex fuera distinta persona representando a uno u otro! Claro está que no adelanté nada, y la sentencia del Tribunal no me fue favorable.

Pero ya en el juicio constaba la declaración de representar a M. Lazare Weiller, constructor de la línea cuyas reparaciones hicimos, tuve que entablar nueva demanda contra el barón de Castex, como representante de M. Lazare Weiller, constructor, etc. etc.

¡Qué penalidades, señor Director, qué angustias nos hizo pasar a todos los obreros! Al recibir la nueva citación el señor barón, entabló en Madrid la competencia, y el Juzgado de Buenavista, siempre justo, se la negó, alegando que donde se efectuaron los trabajos es donde debe ventilarse la cuestión. Al saber la negativa del Juzgado de Buenavista, hubo de citarle nuevamente; pero desde entonces... se volatilizó el barón, y dicen que se marchó a la América del Sur...

Los problemas tienen que ser solventados pues en octubre de 1893 se inaugura la línea de Plasencia a Hervás, el 14 de febrero de 1894 llega a Béjar la primera locomotora del ferrocarril y el día 15 de abril de 1896 queda abierto al servicio el tramo de Béjar a Salamanca.

La inauguración oficial de la línea Plasencia-Astorga se realiza el 21 de junio de 1896.


LOS HORARIOS DEL SERVICIO TELEGRÁFICO

En Béjar se pretende que el horario para cursar telegramas esté supeditado al de su comercio e industria.

Cuando en 1863 empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar el servicio al público se establece con un horario limitado, de mañana y tarde. El horario pasará a ser continuo y en algún momento vuelve a ser limitado y ante este cambio, el Ayuntamiento, en 1865, se dirige al Ilmo. Sr. Director de Telégrafos para solicitar el retorno al horario continuo:

El Ayuntamiento constitucional de Béjar a V. S. I. con la consideración debida expone: que le ha llamado sobremanera la atención la disposición por la cual ha quedado reducido el servicio de día limitado la estación telegráfica de esta Ciudad en vez del completo que antes tenía, toda vez que ninguna alteración ha habido en el personal, ni disminución de comunicaciones, ante por el contrario, estas han ido en aumento progresivo, produciendo más que la de Plasencia, Baños, Ciudad Rodrigo y Tamames juntas.

Resulta también una anomalía entre Plasencia y Béjar postergando a esta, puesto que aquella tiene servicio de día completo. Esta diferencia es más notable todavía, si se considera que a Béjar población industrial y comercial de extensas relaciones con toda la Nación y en el extranjero, se la iguala con Baños que es punto insignificante por su poca valía y ninguna relación de comercio. Lo mismo sucede respecto de Plasencia, población nada industrial ni comercial, ajena de negocios de esta clase, ofreciendo por lo mismo un pálido aspecto al lado de Béjar, situado en un punto de intersección de dos provincias, en el punto crítico de enlace de Norte y Mediodía, y que por su industria y extensión de negocios en grande escala, tanto necesita de comunicaciones rápidas a toda hora con los puntos productores y de consumo de sus manufacturas, lo mismo que en muchos otros ramos de comercio de que es centro, haciéndose de suma importancia por la posición que ocupa.

Estas consideraciones mueven al Municipio a llamar la atención de V. S. I. por cuantos los perjuicios que nos origina son muchos con la medida de limitación adoptada y por lo mismo:

Suplica a V. S. I. se digne remediar el mal volviendo a colocar esta estación Telegráfica en el servicio de día completo, cuya gracia confía obtener de su reconocida ilustración. Dios guarde la vida de V. S. I. Béjar 18 de febrero de 1865.

Como respuesta a esta petición enviada por el Ayuntamiento al Director de Telégrafos, la reina Isabel II ordena que en la estación telegráfica bejarana se establezca el horario de día completo.

La Reina (q. D. g.) se ha servido mandar que la estación telegráfica de Béjar preste servicio de día completo desde el 15 del actual. La dejo a V. I. para los efectos consiguientes. Madrid 1º de abril de 1865.

La resolución se expide al Ayuntamiento de Béjar con fecha 18 de abril.

Por Real Orden de 1º del corriente se ha dispuesto que la estación de Béjar preste servicio de día completo desde el 15 del actual.

Los cambios de horarios que se producen en la oficina de Béjar son constantes. Se puede constatar durante la época comprendida entre el año 1916 y 1927, en esta década se establecen ocho horarios diferentes.

En 1916 se implanta otro horario distinto al establecido, de 9 a 12 por la mañana y de 3 a 7 por la tarde. En junta municipal, el alcalde considera que dicho horario irroga perjuicio al comercio e industria y se acuerda dirigir una respetuosa y enérgica protesta al Director General de Correos y Telégrafos.

En 1919 se reinicia el servicio completo.

El Excmo. Sr. Director de Correos y Telégrafos a la pretensión de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Béjar para que el servicio de la estación telegráfica se hiciese permanente, arguye:
En consecuencia de su atento oficio núm. 51 de 30 del pasado mes de octubre, significo a V. S. que prestando como viene prestando la estación telegráfica de esa localidad servicio de día completo y que se estima suficiente a las necesidades del tráfico que desarrolla, y teniendo en consideración que para llevarla a la categoría de permanente se haría necesario el concurso de las Cortes y disponer del personal necesario para llevar a cabo la reforma, no es posible acceder a lo interesado por V. S. en la expresada comunicación.

Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid 13 de noviembre de 1919. El Director General, Ruano.

En mayo de 1920, la Dirección General de Telégrafos implanta un nuevo horario limitado: de 8 a 12 y de 3 a 7.

Horario que se cambia durante el transcurso de dicho año. Se establece de 8 de la mañana a 9 de la noche desde el 1º de octubre a 1º de abril y de 7 de la mañana a 9 de la noche de 1º de abril a 1º de octubre.

En julio de 1921, el horario del servicio telegráfico se reanuda a día completo, desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche.

En mayo de 1922 la Dirección General de Telégrafos dispone que la oficina de Béjar tenga el servicio limitado hasta nueva orden. Las horas de despacho desde las 8 hasta las 12 de la mañana y por la tarde desde las 3 hasta las 7.

En abril de 1923 se establece un horario de 7 de la mañana hasta las 12 de la noche.

En 1927 vuelve a cambiar, será de 8 de la mañana hasta las 10 de la noche los días laborables y de 8 a 12 de la mañana y de 6 a 8 los festivos.

Este último horario resulta reducido para las industrias y se propone el cierre a las 12 de la noche y dotar a la oficina de otro oficial y de un nuevo aparato tele-tipógrafo.



LAS TARIFAS TELEGRÁFICAS

Cuando es oficial el servicio de telégrafo en España, en 1855, las tarifas que se aplican a los telegramas se establecen estimando el recorrido de la línea entre la oficina de transmisión y la de recepción y en el número de palabras. Los cien primeros kilómetros y las quince primeras palabras cuentan 5,70 reales, añadiendo 1,90 reales por cada cinco palabras adicionales o fracción y multiplicando estos valores por 2, 3, 4 o 5 al pasar de 100 a 250, 450, 700 ó 1.000 Km.

En 1861, las tarifas se unifican y experimentan una sensible rebaja que incrementa el uso del servicio telegráfico. El importe se establece en cinco reales por telegrama que contengan diez palabras o fracción. El territorio nacional se divide en zonas.

En 1863, año en el que empieza a funcionar el servicio telegráfico en Béjar, se aplica en España una nueva tarifa que se publica en la prensa bejarana. El precio de transmisión de un telegrama, a cualquier estación telegráfica de la Península, es de cinco reales mientras no exceda de diez palabras, con el aumento de otros cinco reales por cada serie de diez palabras o fracción. Para los enviados a Baleares se tiene que abonar una tasa adicional de dos reales con cincuenta céntimos por cada diez palabras.

En 1868 se rebaja la tarifa a la mitad para acercarse a la del resto de Europa y para que puedan usarlos las clases más numerosas y necesitadas de sus servicios. En 1875 la tarifa que rige en España es la más elevada de Europa.

Una nueva tarifa telegráfica se establece en 1909. Para la Península, islas Baleares y Canarias, interinsulares y posesiones en África, son diez céntimos por cada palabra hasta el número de cinco y de medio céntimo por cada palabra adicional. Al importe hay que añadir el valor de un sello especial móvil de medio céntimo que se adhiere en el original del telegrama.

La tarifa telegráfica se modifica en 1914. Por tres palabras, hay que abonar treinta y cinco céntimos si el telegrama es sencillo, noventa y cinco si es urgente y veinte si es de madrugada, los importes se incrementan con relación al número de palabras. La nueva tarifa se anuncia en la prensa bejarana junto con una nota aclaratoria relacionada con los telegramas de madrugada:

Se recuerda al público que estos telegramas que, como es sabido, disfrutaban de una tarifa reducida, pueden depositarse a cualquier hora en las oficinas de Telégrafos, pues no es condición indispensable, ni mucho menos, que hayan de redactarse y presentarse en reja por el público precisamente en las últimas horas de la noche o en las primeras de la madrugada. Bastará para disfrutar del beneficio de esta clase de correspondencia expresar en el telegrama la indicación “De madrugada”.

En octubre de 1931 se establece un servicio de recepción y transmisión de telegramas por teléfono. Pueden ser expedidos desde el propio domicilio mediante una sobretasa de diez céntimos de peseta por telegrama. Los que tengan dirección telegráfica registrada están exentos de abonar dicha tasa.

Las tarifas telegráficas seguirán variando e incrementando.

NOTAS:

8 - En el Cuerpo de Telégrafos, en sus inicios, está formado por dos grupos, uno el de la dirección técnica y administrativa formado por los mandos superiores, entre ellos se encuentran los inspectores, directores de líneas y directores y subdirectores de sección; en el otro grupo los telegrafistas, oficiales de sección y directores de estación. Los celadores, conserjes y ordenanzas no tienen la categoría de funcionario. Estos grupos fueron variando con los diferentes reglamentos.

El ingreso en la carrera telegráfica se hacía mediante examen u oposición. Los ascensos se realizan por orden de antigüedad.

Por el año 1856, año en el que se crea el Cuerpo de Telégrafos, el Director General cobra unos 50.000 reales, el subdirector de segunda 10.000, el telegrafista tercero 4.000 y los ordenanzas 2.000 reales anuales.

El telegrafista cobra 4.000 reales anuales que suponen unos 11 reales diarios. El sueldo de un obrero textil es de 4 a 7 reales diarios. En la Administración, los jornaleros cobran 6 reales diarios; los carreteros, 7; los mayorales de obras, 8 y los carpinteros, 9 reales diarios.

9 - En 1896 llegan los padres Salesianos a Béjar y fundan un colegio de 1ª y 2ª enseñanza. El edificio es donado por Felisa Estévez Rodríguez. El director es Vicente Schiralli. Entre los directores más inolvidables se encuentra Vicente Ríos que realiza la ampliación del colegio.

10 - El señor González Marcos dirige el colegio hasta 1931, año de su fallecimiento con 25 años de edad.

11 - En el Especial de Béjar en Madrid de la Navidad de 2010, bajo el título Las carreteras y el camino de hierro de Béjar, se encuentran referencias de la construcción de la línea férrea.




Agradecimiento:



MARIA VICTORIA CRESPO GUTIÉRREZ, directora del Museo Postal y Telegráfico de Madrid, por la documentación aportada relacionada con la telegrafía en Béjar.

JAM-BÉJAR.

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